
La decisión de modificar el IRPF en Euskadi fue adoptada ayer por el Órgano de Coordinación Tributaria -que reúne al Ejecutivo autónomo y a las tres diputaciones-, que fijó algunas líneas generales del nuevo tributo y también un calendario casi cerrado para su aplicación.
Más presión fiscal
Así, la primera medida ya confirmada será la de saldar una 'deuda' que las haciendas vascas habían contraído con los contribuyentes desde enero: la deflactación de la tarifa del impuesto o, lo que es lo mismo, la adaptación de sus tramos y las retenciones mensuales en las nóminas a la evolución de los precios. La elevada inflación registrada el pasado ejercicio -el 4,2%- y las consiguientes subidas salariales de principios de año habían provocado, al no acomodar las tablas del IRPF, una subida encubierta de la presión fiscal. El Estado corrigió parcialmente esa situación al ajustarlas un 2%. Las diputaciones se negaron a hacerlo en un primer momento. Ahora rectificarán.
Junto a ello, habrá una rebaja adicional «en la línea de la devolución de los 400 euros que va a aprobar el Gobierno central», explicaron fuentes de la Administración tributaria. Pero no será idéntica. Tendrá sus singularidades. Así, según los mismos medios, «el IRPF vasco mantendrá su carácter progresivo». Con ello cabe interpretar que ese recorte de impuestos o la fórmula que definitivamente se plantee no será igual para todos los contribuyentes: la rebaja será mayor para los de rentas más bajas y menor para los de ingresos elevados.
Diferencias
La iniciativa que va a aplicar el Estado -que tiene su origen en una propuesta electoral del PSOE diseñada por el nuevo ministro de Industria, Miguel Sebastián- no atiende al carácter progresivo del IRPF. Al menos en lo expuesto hasta ahora por los portavoces del Gobierno socialista, el prometido 'cheque' de 400 euros será idéntico para todos los declarantes que perciban rentas de trabajo, para los pensionistas y los profesionales autónomos, al margen de cuál sea el volumen de sus ingresos.
Las diputaciones de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa sí que han cerrado ya el calendario de aplicación, también para conseguir que esta rebaja fiscal se ponga en marcha al mismo tiempo que la proyectada en Madrid: el próximo julio. Las nóminas y pensiones de ese mes ya incluirán una reducción en las retenciones.
La próxima semana se celebrará una nueva reunión técnica en el Órgano de Coordinación Tributaria, en la que se evaluarán los costes económicos que tendrán estas medidas para las arcas forales, con el objetivo de que las diputaciones puedan aprobarlas ya durante mayo. Se incluirán en un «proyecto de norma de medidas fiscales», que incorporará también cambios en el Impuesto de Sociedades para adaptarlo a las nuevas normas contables y, previsiblemente, recibirá el refrendo de las Juntas Generales de cada territorio durante junio.






