LO MEJOR LO PEOR
El Valencia quiso tener la pelota desde el principio y Koeman ordenó a sus hombres que rodearan sin piedad a Granero y De la Red, los dos 'jugones' del Getafe. Desactivado el medio campo rival con una presión asfixiante, los resucitados futbolistas 'chés' sacaron a relucir los galones que han mantenido descosidos durante meses para dar un recital de posesión con criterio y desmarque. Dos futbolistas desdibujados buena parte de la temporada liguera -Villa y Silva- recuperaron el olfato y fabricaron una magnífica jugada a los cuatro minutos para que Mata abriera el marcador. Era el peor panorama para los 'azulones', que habían trabajado con ahínco los sistemas sin balón y, de repente, se vieron en la necesidad de moverlo con rapidez. Todavía desconcertados por el primer tanto y algo descolocados en el campo, el Valencia apretó el acelerador y, en una de sus acometidas, forzó un córner. La defensa de los de Laudrup hizo aguas y Alexis marcó el segundo.
El Getafe puso ímpetu, todo el del mundo, pero anoche sí se notó que todavía le falta un hervor para dar un paso adelante y codearse sin complejos entre los grandes. No fue el equipo del pasado jueves, cuando España asistió admirada al juego y al tesón de unos futbolistas que pusieron contra las cuerdas al todopoderoso Bayern Munich, el líder de la Bundesliga. Ya le sucedió el año pasado, cuando llegó lanzado a su primera final de Copa y el escenario le superó. Su actitud en el Calderón fue otra vez admirable, siempre lo es, pero tuvo enfrente a un equipo, lo que es el fútbol, que se conjuró para emerger del abismo y para dar una alegría a una afición que ya había solicitado los papeles del divorcio. Reconciliación. Al menos momentánea, ya que una derrota el próximo domingo ante el Athletic volvería a encender las temidas alarmas del descenso.
Sin embargo, cuando a un grupo le sigue la buena estrella saca petróleo hasta en un campo de minas. Es lo que le sucedió al 'Geta' al filo del descanso, cuando unos y otros ya habían firmado el 2-0 y Moretti -daba vergüenza ajena ver sus protestas airadas al árbitro- midió mal en el área y derribó a Contra. Granero, sin duda el mejor del Getafe, anotó y metió a los 'azulones' en un partido por el que, hasta ese instante, habían deambulado sin rumbo, y sin ritmo.
Y, como el fútbol es un compendio de disciplina, clase y motivación, la segunda parte deparó un choque distinto. Es cierto que los valencianistas salieron enchufados para intentar matar el choque -lo tuvo Villa-, pero también lo es que Laudrup hizo autocrítica en el descanso y reordenó sus líneas para que los centrocampistas rivales perdieran metros de referencia y notaran síntomas de asfixia. Baraja empezó a renquear y Marchena a llegar tarde a los balones. Granero, una simbiosis perfecta de calidad y pundonor, encontró más espacios y envalentonó al Getafe, que quería demostrar que lo ocurrido hasta entonces sólo había sido un accidente. Sus compañeros se dieron cuenta y le secundaron en tromba. Fue entonces cuando se cambiaron los papeles. Los 'chés', acostumbrados a tener la pelota, se atrincheraron para frenar a los 'azulones', que tiraron de corazón cuando les faltaron las ideas. También la actitud del Getafe fue otra. Empezó a creérselo, y se notó en el césped, pero el gol de Morientes fue letal. Han sido dos palos muy duros para los madrileños en menos de una semana. Al menos tienen los deberes hechos en Liga. El Valencia, no. Koeman obtuvo un salvoconducto, pero sólo dormirá bien cuatro días.






