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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Sociedad

HISTORIA
Ballenas en el desierto
Los fósiles marinos del Sahara se han convertido en una atracción turística más en el Egipto de los faraones

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Ballenas en el desierto
'VARADA'. Esqueleto fosilizado de una ballena en el desiero egipcio. / EFE
Pocos saben que en lugares tan áridos como el desierto del Sahara nadaron un día las ballenas. Sus esqueletos, fosilizados, son la prueba palpable. Tienen nada menos que 40 millones de años. Se encuentran a 200 kilómetros al suroeste de El Cairo, en la depresión de Wadi Rayan (provincia de Al Fayum), uno de los conjuntos más ricos del mundo en fósiles marinos: todo tipo de conchas, caracolas, erizos y estrellas de mar, cangrejos, tortugas y dientes de tiburón.

El llamado Valle de las Ballenas, o Wadi al Hitan en árabe, es sólo una esquina de los 1.759 kilómetros cuadrados que ocupa Wadi Rayan, pero la existencia de estos esqueletos fósiles y su paisaje único hicieron que en 2005 la Unesco lo declarase Patrimonio Natural de la Humanidad. Hace sólo cuatro años, recorrer el valle con todoterrenos era diversión frecuente en los fines de semana entre la comunidad de expatriados en Egipto, y en más de una ocasión ha habido quien se ha llevado cual trofeo de caza una vértebra de ballena para decorar su salón. Pero, tras la inclusión del valle en el listado de la Unesco, las autoridades egipcias cerraron todos los accesos a los vándalos y crearon una unidad de vigilancia.

Paisaje sobrecogedor

El desierto y los fósiles, conservados durante milenios en la arena, se han convertido en una atracción turística más de Egipto, si bien dista mucho de tener la popularidad de las ruinas faraónicas o de los corales del Mar Rojo. Y eso que el paisaje del Valle de las Ballenas es sobrecogedor: surgidos como hongos de entre la arena, montículos de formas caprichosas se elevan contra un cielo libre de nubes. El viento, que ha modelado el desierto y creado las dunas, ha dibujado extrañas cavidades en las rocas del valle.

Los esqueletos de las ballenas no son el único vestigio del Eoceno. También pueden verse manglares fosilizados, que fueron los que permitieron que hubiera una fauna tan rica en las orillas del mar de Tethis, el enorme océano que cubría gran parte de lo que hoy es desierto. Las ballenas del Wadi al Hitan fueron descubiertas a principios del siglo XX y bautizadas como 'Zeugledon', y más tarde se establecieron cuatro especies distintas, la mayor de ellas de hasta 21 metros.

Los esqueletos de estas ballenas incluyen una pequeñas patas, vestigio de su descendencia de antepasados terrestres. Cuando se adentraron en el mar, adaptaron su cuerpo y perdieron poco a poco, a lo largo de generaciones, unas patas ya sin función. Luego, cuando las aguas se retiraron y su hábitat se transformó en desierto, los esqueletos depositados en el fondo del mar salieron a la luz.
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