
La participación ya confirmada del colectivo mayoritario entre los damnificados vascos por el terrorismo, Covite, que tendrá un papel protagonista en este homenaje, y la posibilidad de que el Partido Popular decida hoy mismo sumarse a la convocatoria, garantizan que la iniciativa tendrá un eco político y social muy superior que en la edición anterior, cuya organización se vio lastrada por la polémica política.
Tres son las claves que están detrás de estas previsiones optimistas. Por un lado, el hecho de que el acto de este año gire, como adelantó este periódico, en torno a la deslegitimación de la violencia terrorista. «No existe ninguna justificación en la utilización del terrorismo para la obtención de fines políticos, y esta idea tiene un significado especial en un acto dedicado a las víctimas, que son las que han padecido de forma directa una violencia que va contra toda la sociedad y contra el sistema democrático», comentó hace unas semanas a este respecto la directora de Atención a las Víctimas, Maixabel Lasa.
Este mensaje captó la atención de Covite cuando una delegación del colectivo encabezada por su presidenta, Cristina Cuesta, se reunió con Lasa y su asesor, Txema Urkijo, quienes les explicaron su idea del acto y les invitaron a apoyarlo. Al contrario que en 2007, cuando rechazó acudir a la convocatoria -al considerar que no era coherente con la postura del Gobierno vasco con respecto a la política antiterrorista o con las reuniones del lehendakari con Batasuna, entre otras razones- Covite decidió considerar la propuesta. Además, valoró que en noviembre celebra su décimo aniversario, por lo que «es un momento muy especial para dirigirnos a todas las víctimas que acudan al homenaje», según explicó ayer Cristina Cuesta.
Al cabo de unos días, remitió una carta a la Dirección de Víctimas en la que mostraba su apoyo al acto pero vinculaba su presencia al mismo a una condición decisiva: «Les pedimos tener una intervención de diez minutos en el homenaje para explicar lo que significa para nosotros el concepto de deslegitimación del terrorismo, porque somos muy críticos con las actuaciones del Gobierno vasco y tememos que la utilización de ese concepto sea superficial», precisó Cuesta.
Reivindicación de justicia
La oficina que dirige Maixabel Lasa aceptó. Aunque aún queda por determinar la duración de la intervención de Covite, que representa a 400 víctimas vascas de un centenar de familias, el colectivo utilizará su turno para exponer en el Kursaal lo que entiende que deben hacer las instituciones vascas para deslegitimar el terrorismo. «Un punto fundamental será la reivindicación de la Justicia, penal, política y ética, que pasa por poner a cada uno en su sitio desterrando para siempre las equiparaciones y las equidistancias», añadió Cuesta.
El miembro de Covite que ejerza la representación del colectivo -todavía no está decidido- desarrollará estas ideas ante una amplia representación de las autoridades vascas, los partidos políticos, representantes de la sociedad vasca y ciudadanos en general que encabezará el lehendakari. Al contrario que el pasado año, Ibarretxe no tomará la palabra. El discurso institucional lo pronunciará Maixabel Lasa. La no intervención del lehendakari puede contribuir de forma decisiva a ampliar el abanico de fuerzas políticas del acto. El PP, que no estuvo en 2007 en el palacio Euskalduna de Bilbao hará público hoy si acude o no al homenaje de San Sebastián, una disyuntiva que no existiría si este año se repitiera la intervención del jefe del Gobierno de Euskadi. «Lo más complicado era visualizar al lehendakari como protagonista del acto», comentó ayer el popular Leopoldo Barreda.
La portavoz del Ejecutivo, Miren Azkarate, aseguró que la decisión de Ibarretxe de no ofrecer un discurso en el Kursaal se debe a que «tiene muy claro que los protagonistas son las víctimas, y no el Gobierno», por lo que va a «ceder su protagonismo» a los damnificados.
En medios de la Dirección de Víctimas valoraron ayer «de manera muy destacada el apoyo y la participación de la organización mayoritaria de víctimas en el País Vasco y esperamos con optimismo y expectación la respuesta de los partidos». La posibilidad de que el acto del Kursaal tenga una respuesta unitaria, añadieron, es «motivo de enorme satisfacción y representa un salto cuantitativo y cualitativo con respecto al año anterior. No tenemos ningún inconveniente en que se manifiesten las distintas voces de las víctimas. Lo importante es que puede ser un homenaje apoyado por todos, lejos de polémicas y confrontaciones, volcado en las víctimas, de acuerdo con el espíritu en el que creyeron quienes acordaron su celebración en el Parlamento vasco», sentenciaron.






