
Como era de esperar, buena parte de su comparecencia pública previa a la junta general -que se celebrará mañana en Bilbao- giró en torno a una posible integración de Iberdrola y Gas Natural, la opción que más consenso reúne de cara a frenar un posible asalto de EDF y de ACS, que es el mayor accionista de la firma. Galán insistió en repetidas ocasiones en que por el momento «no hay acuerdo ni proyecto de acuerdo» con la firma gasista y que no ha mantenido «contactos formales» -informales sí, y muchos- ni con el presidente de La Caixa, Isidre Fainé, ni con el de Repsol, Antoni Brufau. En caso de materializarse la fusión, la caja y la petrolera conseguirían, en virtud del canje de títulos, un 17% del capital, que llegaría casi al 30% si compran su 13% a la constructora dirigida por Florentino Pérez.
«No queremos que alguien tome el control de la compañía sin lanzar una OPA. El control tiene un precio que se llama prima y hay que pagarlo», señaló. Con todo, dejó abierta la puerta a una fusión con Gas Natural siempre que se cumplan unas condiciones que repitió machaconamente: que el beneficio por acción no se diluya, que las desinversiones requeridas no sean tan excesivas que al final 1+1 sea igual a menos de 2 y que se mantenga la fortaleza financiera.
El presidente de Iberdrola aseguró que éstas son las condiciones y que su permanencia como presidente no es en absoluto una de ellas. «Yo nunca seré un problema», manifestó.
«Somos un gigante»
Tras estas aclaraciones, Galán cambió el tono al referirse a EDF y ACS. Una vez apuntado que Iberdrola vale al menos 100.000 millones, le espetó al grupo francés «que presente una oferta o calle», porque las especulaciones en torno a un asalto del gigante galo están obstruyendo el negocio, razón por la que le ha acusado de competencia desleal en los tribunales. Con la constructora presidida por Florentino Pérez fue todavía más despectivo al decir que «no tiene, desde luego, el dinero» para comprar la eléctrica vasca.
En su discurso, también hizo hincapié en que Iberdrola no está forzada a participar en la reordenación del sector energético español para sobrevivir. «Nosotros ya nos hemos reordenado y convertido en un gigante; somos la cuarta mayor eléctrica del mundo y el mejor proyecto estratégico de este país», aseveró. Para seguir creciendo, la compañía invertirá 24.000 millones hasta 2010, que se destinarán, sobre todo, a renovables y expansión internacional.







