
LAS FRASES
Una de las primeras cuestiones sorprendió por su verticalidad, vamos, fue directa al corazón. «¿Cree que técnicos de más nivel como Benítez o Del Bosque podrían llegar más arriba con la selección?». Aragonés encajó el golpe, esbozó una ligera sonrisa y soltó un lacónico «no lo sé». «De todas formas -admitió-, es posible. España tiene un equipo que, si aprovecha bien sus cualidades, puede mejorar». Dejó claro que cultiva mejores relaciones con los clubes que con la Prensa y aclaró que no tiene preferencia por determinados colores -algunos le reprocharon su «pasotismo» con el Madrid-, aunque reveló que es accionista del Espanyol. «Me da igual quién gane los títulos», subrayó para espantar los fantasmas del favoritismo.
Ya más suelto en el plató, con su habitual coletilla de «y tal..», Aragonés se dio incluso algún que otro paseíllo y llamó a los 'interrogadores' por sus nombres. Distensión. Amabilidad. Ganar con las buenas formas. Siempre con la sonrisa en los labios, salvo cuando le tiraban a dar. Entonces fruncía el ceño, molesto, levantando la voz. En ocasiones, confundía los buenos modos con el tedio. Rozaba lo aburrido, pero reaccionaba de inmediato para recuperar la chispa. El seleccionador aprovechó una de las preguntas para insistir en que «las críticas no me hacen daño, lo que me molesta es el insulto», en referencia a su forma de ser y a las decisiones que toma para confeccionar la lista de los convocados.
Después de unos minutos de tregua, apareció otro 'guerrero' con una pregunta envenenada. «¿No es ya demasiado mayor para ser seleccionador?». Le molestó la observación, se notó, aunque llegó a controlar el timbre de su voz. «No me siento mayor, no tengo que correr. Es viejo el que quiera serlo». En este punto, confirmó que dejará su cargo tras la Eurocopa -Vicente del Bosque será su sucesor-, pero aclaró que seguirá entrenando. No quiso hablar de equipos, sus preferencias, pero sorprendió al decir que «igual trabajo fuera de España».
Curiosamente, hubo pocas preguntas relativas a Raúl, a su ausencia de 'la roja', y Aragonés lo agradeció. Se ahorró saliva. Tan sólo una insinuación. «Nadie me va a descubrir cómo es Raúl». Uno de los asistentes rompió la tendencia estrictamente futbolística para entreabrir la puerta de la vida privada del 'míster'. «¿Tiene miedo cuando va por la calle?», se interesó en referencia a los hinchas descontentos con su criterio selectivo. «Para nada. Tengo mi conciencia tranquila. Salgo a pasear, a cenar, voy al teatro y me divierto con todos los deportes. Quiero decirte -el tuteo era una constante- que cuando camino ni siquiera miro hacia atrás».
La imagen
Conforme avanzaba el programa, el seleccionador estaba cada vez más hablador. En más de una ocasión llegó a interrumpir y a repreguntar. Trató de disipar las dudas que envuelven las posibilidades de 'la roja' en la Eurocopa. «Tengo que meterles en la cabeza que pueden ganar. Debo creer que vamos a ganar». Varios de los invitados sacaron el tema de las selecciones autonómicas, pero Aragonés echó
balones fuera al asegurar que se trata de «asuntos políticos».
Le subió la tensión cuando se le preguntó por los sueldos en el fútbol. «Este deporte genera mucho dinero y los jugadores se lo merecen». No quiso valorar la posibilidad de que un extranjero entrene la selección, «no me compete esa decisión», y trató en todo momento de desembarazarse de esa «mala imagen» que tiene la gente de su persona. Al acabar, se dirigió a una de las invitadas. «¿A que no parezco tan ogro?». Si España gana la Eurocopa, hará el Camino de Santiago. Prometido.






