El informe del abogado general en los procedimientos que se ven ante el Tribunal de la Unión Europea es clave. En un 80%, sus conclusiones son asumidas sin variaciones sustanciales por los jueces de la corte comunitaria y son, por tanto, un claro indicio del signo que puede tener cualquiera de los casos que se juzgan en Luxemburgo. Aunque la figura del abogado general guarda algunas similitudes con la del fiscal del sistema judicial español, lo cierto es que tiene un carácter más próximo a los propios jueces de la Corte.
Juliane Kokott está considerada como una jurista de prestigio, con una larga experiencia en contenciosos comunitarios, y causó una magnífica impresión en los representantes de las administraciones vascas que acudieron a Luxemburgo a presenciar la vista oral. Sin embargo, su absoluto silencio durante el juicio no permitió siquiera adivinar algunos indicios sobre su pensamiento y por ello su informe es esperado con el máximo interés.






