
Para conseguir esa integración, Eguino realiza perforaciones o vaciados en bloques de metal -normalmente acero y bronce de dos o tres centímetros de espesor-, aunque también trabaja otros materiales como la madera o, incluso, el cristal. Como si la pieza se quitara de en medio. «Quiero que se pueda mirar a través de mis obras, que sean transparentes, que se conviertan, aunque sea por un instante, en parte del paisaje, del espacio».
Sus obras (evidentemente) ocupan un espacio, pero no lo invaden. Para esta muestra, Eguino ha traído diez esculturas, piezas de pequeño y mediano formato, y media docena de pinturas, centradas en la abstracción geométrica que caracteriza toda su producción. Las formas de Eguino recuerdan a las de Oteiza, pero Oteiza partía del cubo para vaciarlo, mientras que él, por el contrario, construye sobre el espacio sin interferirlo. Su escultura no busca el vacío sino la unicidad.
Coherencia
Nacido en San Sebastián en 1953, Iñaki Moreno Ruiz de Eguino es escultor, pintor y teórico del arte. También practica el grabado y es uno de los artistas geométricos españoles con mayor proyección internacional. Ha obtenido numerosos premios y su obra está expuesta en múltiples foros internacionales, museos e instituciones.
En su pintura recurre también a la geometría. Formas negras, blancas y beige que construyen sobre el lienzo una «pintura que crea una atmósfera mental. Son piezas que uno pone en su casa para disfrutar de ellas. Trato de ajustar cromatismos, de crear ventanas sedantes que sean capaces de aportar una cierta sanación estética. La mía es una obra pensada, meditada, razonada, donde la geometría no sólo es razón y orden, sino que también apela a los sentidos».
Escultor, pintor, grabador y autor de una treintena de libros en torno a diversas cuestiones del arte, Eguino es el prototipo de artista multidisciplinar. Sin embargo, no considera esas diferentes facetas como compartimentos estancos, y cree que ha conseguido «una cierta coherencia» entre todo lo que hace.






