Los trabajos en la céntrica explanada se mueven y ayer obligaron a los viandantes que llegan por la calle Postas hacia Diputación a efectuar un trayecto entre vallas, un verdadero laberinto, que les llevaba hasta cerca del monumento. Luego debían volver hacia el bar 'El mentirón', donde el paso se estrechaba tanto que se formaban auténticos tapones con decenas de personas esperando su turno para pasar. Al mediodía en la Correría, los vecinos se saltaban las vallas para acceder a la calle, a pesar del peligro.







