
En el nuevo Ejecutivo, el Partido de Unidad Nacional (PNU), del presidente Mwai Kibaki, tendrá a su cargo las principales carteras, incluida la de Exteriores. Sin embargo, la nota más destacada es que el cargo de jefe de Gobierno lo ostentará el líder del opositor Movimiento Democrático Naranja (ODM), Raila Odinga, hasta hace poco el adversario más acérrimo de Kibaki y quien impulsó la revuelta. El Movimiento Democrático Naranja de Kenia (ODM-K), coaligado con la formación del presidente, también tendrá una fuerte e importante presencia en el Ejecutivo.
El portavoz del ODM, Salim Lone, probable futuro director de comunicación del nuevo primer ministro, declaró que el resultado de las negociaciones ha sido un Gobierno equilibrado. «No lo parece por escrito pero sí hemos obtenido mucho», dijo Lone, quien se mostró satisfecho porque «no aparecen las afiliaciones políticas de cada miembro, en un bonito ejemplo de coalición». Atrás quedaron las ambiciones opositoras en cuanto a los ministerios de Finanzas, Interior y Exteriores. «No importa -señaló Lone- trabajaremos para el pueblo, no en beneficio propio».
Acusaciones de fraude
Con el nuevo Gabinete de coalición, Kibaki y Odinga han puesto punto final a la crisis desatada tras las elecciones generales del 27 de diciembre. La Comisión Electoral declaró vencedor a Kibaki pese a las acusaciones de fraude lanzadas por la oposición, lo que generó una ola de violencia. Después del acuerdo de Reconciliación Nacional firmado el 28 de febrero en presencia del antiguo secretario general de la ONU y mediador en el conflicto, Kofi Annan, los kenianos han tenido que esperar mes y medio para ver nacer al primer gobierno de coalición.
El consenso fue sellado ayer entre Kibaki y Odinga, que permanecieron reunidos durante más de siete horas en un hotel, situado en las faldas del monte Elgon, al norte de Nairobi. En su alocución previa al anuncio del acuerdo, Kibaki agradeció la «paciencia y tolerancia del pueblo keniano» y prometió «un trabajo duro y sacrificado del gobierno para reconstruir el país».
Aseguró asimismo que todos los ciudadanos «tendrán los mismos derechos, empezando por los miles de desplazados que necesitan nuestra ayuda».






