
-Se entiende, porque no es la única. En la línea Turín-Lyon, por ejemplo, se ha generado mucha polémica por el cruce de los Alpes en la parte italiana. Al final son cuestiones políticas, sociales, económicas Pero la última voz la debe tener la sociedad, que es la que paga. El consenso es básico.
-¿Cuál sería el coste de no hacer la 'Y' en Euskadi?
-El coste de no hacer nada es importante. Cada minuto que pasa echamos a la atmósfera toneladas de CO2 con el transporte de coches, camiones y aviones. Se puede argumentar que es mejor quedarnos todos en casa y volver a la sociedad medieval, pero no es el caso.
-¿El tren es la apuesta menos contaminante?
-El ferrocarril en general y la alta velocidad en particular tienen una ocupación de suelo inferior a otras infraestructuras como las autopistas, que ocupan el triple. La eficacia energética es mucho mayor. Con la misma cantidad de energía, la alta velocidad puede transportar cinco veces más que un avión. Y en cuanto a la emisión de CO2, hay un ejemplo muy gráfico. Si una persona viaja en avión de Madrid a Barcelona, es responsable de la emisión a la atmósfera de tantos kilos de CO2 como su propio peso, entre 80 y 85 kilos. Si lo hace en AVE, la emisión es equivalente al peso de su maleta, 12 ó 13 kilos. Es verdad que cuanto más corres más consumes, aunque también tardas menos y ahorras energía en otros aspectos, como aire acondicionado, iluminación
-El 60% de la 'Y' serán túneles. ¿Es positivo?
-No es ni positivo ni negativo, todo tiene su impacto en el medio ambiente. Lo que hay que hacer no es construir por construir, sino hacerlo para algo. Es clamoroso cómo está la N-1 de camiones y eso tiene un impacto en el medio ambiente muchísimo peor.






