Además de poner fin al descontento de los docentes, zanjó las tensiones que habían surgido con el Gobierno vasco, después de una legislatura de muy buenas relaciones entre Campos y Pérez. El Ejecutivo autónomo ha puesto más de 50 millones para financiar los pagos a los profesores de los años 2005, 2006 y 2007, quince más de lo que tenía previsto, y no estaba dispuesto a gastar ni un euro más, como le reclamaba la Universidad. El departamento se ha visto obligado a buscar los fondos para los extras salariales de partidas reservadas a otros fines. El consejero de Educación, Tontxu Campos, mostró su alegría la pasada semana por que la UPV hubiera aceptado finalmente hacerse cargo de ese gasto. Fuentes universitarias detallaron que el dinero ha salido de la partida destinada a gastos de personal. No se ha restado dinero a docencia ni a investigación.
Pérez se ha quejado en numerosas ocasiones de que el proceso de asignación de extras salariales es ajeno a la UPV y que, aún sí, le ha explotado a él y en el peor momento. En el Consejo de Gobierno del jueves hizo lo que le pedían los docentes descontentos hace meses: entregó todos los datos sobre la actuación de la agencia vasca de evaluación Uniqual. Capeó el temporal.






