
A pesar de que merece un espacio exclusivo para albergar todas las piezas que conservan los distintos coleccionistas de la ciudad, en la actualidad el proyecto parece descartado ante la imposibilidad económica de hacerlo viable. Y es que, de momento, el futuro museo ocupa todas las prioridades.
«Hace dos años me reuní con un grupo de aficionados al mundo del ferrocarril para ver la posibilidad de hacer un museo e incluso traer una máquina. Me ofrecí a hacer gestiones y a habilitar un solar grande situado en el parque Emiliano Bajo. Al final no cuajó porque ni Renfe ni Adif ponían dinero y ahora la prioridad es el museo de Miranda», explica el alcalde de la ciudad, Fernando Campo.
Sin embargo, para muchos amantes del mundo del ferrocarril, un museo que sólo albergue cuestiones relacionadas con el tren es más que posible dado que son muchos los mirandeses que guardan en sus casas objetos singulares de hace décadas.
Ése es el caso de Julio García, que tiene más de un millar de artículos de gran valor en su hogar que podrían irse a un museo de Venta de Baños que se inaugura en 2010 si no consigue un lugar donde exponerlos.
«Me gustaría que se quedara en Miranda, pero aquí nadie ha mostrado ningún interés ni apoyo. No quiero que las cosas se quedan muertas de risa en casa cuando pueden ser disfrutadas por la gente en una exposición», explica este ferroviario.
Un espacio
En todo caso, lo que sí que ha querido dejar muy claro el alcalde es que el museo proyectado en el corazón del Casco Viejo tendrá un espacio dedicado al ferrocarril. «Si los coleccionistas o aficionados están dispuestos a ceder al pueblo de Miranda objetos se podría habilitar una sala para ello, pero hacer un mueso sólo para el ferrocarril es complicado», asegura.
Otra cuestión que también se encargará de fomentar el Consistorio mirandés es la I Semana Cultural Ferroviaria 'Julio García Ruiz', organizada por la sociedad Museo del Ferrocarril 'Tres generaciones', que se celebrará en la ciudad del 2 al 6 de junio.
De este forma, el Ayuntamiento se hará cargo de la Casa de Cultura y de algunos de los obsequios, mientras que desde la sociedad se buscan más fuentes de financiación para pagar los gastos de los ponentes, la olla ferroviaria o la música. El primer anticipo será una exposición en Cajacírculo.






