
LOS DATOS
El trabajo que queda por hacer es arduo y largo. La idea surgió hace cuatro años de la cabeza de los socios de la entidad riojana y, después de estudiar las alternativas y ejemplos en otros lugares, dieron un definitivo impulso hace seis meses.
El proyecto se va a presentar al programa Leader, que es un espacio de desarrollo europeo, auspiciado por la UE, una continuidad de los programas Leader I, II, y Plus y que quiere paliar los problemas endémicos que afectan al mundo rural: envejecimiento de la población y éxodo que llevan consigo la pérdida de empleos de calidad en los pueblos. «Ya hemos presentado nuestras bases para entrar dentro del Leader y así poder optar a alguna subvención, pero, si finalmente nos la deniegan, trataremos de ponernos en marcha igualmente», indica Raquel Ramírez, secretaria de la organización.
La idea que tiene Panal es pedir la colaboración de las asociaciones que 'bregan' en las poblaciones de la comunidad para que se sumen al proyecto. Además, también intentará que el Gobierno de La Rioja, empezando por la Consejería de Agricultura, y algunas entidades financieras aporten su granito de arena. Primero se creará el ente educativo sólo para la región, para después formar parte de una red estatal de universidades rurales.
Programas formativos
Los temas que se pueden abordar en este centro son muy amplios. «Lo que intentamos hacer se puede asemejar a la Universidad Popular, pero centrado en el tema de lo rural. Haremos programas de formación, temas agrícolas y etnográficos. Detrás de las tradiciones de los pueblos hay mucho más, existe una identidad y un saber empírico que no se ha reflejado en ningún lado y eso tenemos que tratar de aprovecharlo. También pretendemos el estudio de personas de renombre que tienen relación con los núcleos más pequeños de las tierras riojanas», afirma Ramírez.
Otro de los propósitos que se enmarcan dentro de esta entidad es tratar de recuperar el patrimonio ausente, con las piezas más destacadas de las localidades riojanas. «En las poblaciones hay figuras, elementos de un gran valor artístico y nuestra intención es intentar que vuelvan a sus pueblos, aunque sean de propiedad privada o de museos», declara la secretaria de Panal.
Un asunto que también se pretende tratar es procurar que los investigadores que se interesen por las zonas rurales de La Rioja puedan aportar sus conocimientos, mediante la creación de una especie de ficha de asesores para que la asociación pueda consultar a los expertos sobre cualquier asunto.
Por toda la región
La agrupación de Nalda busca que como mínimo diez entidades, situadas en diez localidades distintas, sean el germen de esta iniciativa, aunque no descartan que se puedan unir otras más. Formarán una especie de colegios rurales agrupados que actuarán de cabeceras de sus comarcas.
Algunas zonas en las que Panal ambiciona poner en marcha su plan son las neveras de Sojuela y Nalda, en las que queda reflejada toda la región del Moncalvillo, el territorio del valle del Iregua, el rancho de Brieva, la circunscripción del Camero Nuevo, con San Román y Soto, el Camero Viejo, la tierra de los dinosaurios en La Rioja Baja, la asociación de mujeres en Ábalos y las entidades de Agoncillo y de Ollauri, con su piedra de sillería. Con esta decena de organismos puede comenzar a funcionar el centro educativo y, poco a poco, se irían uniendo más agrupaciones. «Estaríamos encantados si conseguimos empezar con diez grupos asociativos en los estatutos. Queremos implantarnos en toda la provincia, y estamos abiertos a todas las propuestas. Cuantos más seamos, mejor oferta podremos desarrollar y más reflexión podremos hacer», remarca.
Alto presupuesto
El presupuesto que se maneja para crear todo este entramado es bastante alto, pero desde la agrupación de Nalda no quieren marcarse una cifra, ya que esperan que les den desde las instituciones pertinentes una buena ayuda.
Si no, el esfuerzo de los voluntarios será imprescindible para que en 2009 esta idea se lleve a cabo. «El proyecto supone crear aulas específicas con los últimos materiales y tecnologías como el acceso a Internet, con ordenadores y con buenos muebles para dar las clases. Pensamos en que tenemos que tener lo mejor para este ambicioso proyecto. Si no obtenemos el dinero suficiente, éste siempre se puede sustituir por gente, pero confiamos en que nos den algo desde la Unión Europea», matiza Ramírez.






