
LA FVEM
-Elevada inflación, un euro fuerte, dinero caro y escaso... ¿Cómo está afectando esta situación a las empresas vizcaínas del sector del metal?
-Son tres factores que se han venido recrudeciendo desde hace meses y que restan competitividad a las empresas del sector. El valor del euro dificulta las ventas destinadas fuera de la Unión Europea, aunque son una minoría. La inflación, para la que el Gobierno no hace una política adecuada, no sólo viene afectando de forma permanente a la competitividad, sino que también presiona a la negociación colectiva y a los salarios. Y en cuanto al precio del dinero y las restricciones del crédito, no se nota demasiado aún, entre otras cosas porque las empresas están poco endeudadas.
La oferta
-Cuatro años sin renovar el convenio es malo para los trabajadores, pero ¿es bueno para los empresarios?
-No lo es. Es igual de malo para ambos. La ausencia de convenio es negativa para ambas partes, pero hay que tener en cuenta que los aumentos salariales recomendados se han aplicado a la mayoría de los trabajadores. Son muy pocas las empresas que no han secundado nuestras recomendaciones y que siguen con los salarios de 2003.
-¿Cuál es la principal oferta de la patronal en la negociación que hay en marcha ahora mismo?
-Planteamos una fórmula para resolver el escollo de los cuatro años sin convenio. Nos comprometemos a plasmar en el texto las recomendaciones hechas en estos cuatro años y hacerlas obligatorias para todas las empresas, incluidos los atrasos de aquellas que no las hubieran aplicado. Esto último no afectaría a los trabajadores que se han ido o han cambiado de empresa.
-En 2007 hubo una importante pérdida de poder adquisitivo en el sector, al superar la inflación (4,3%) a la subida recomendada (3%). ¿Se puede corregir este desajuste?
-Es un escollo importante. El año pasado propusimos una subida del 4,5% que no fue aceptada, pero ahora, con el ejercicio cerrado, no podemos recuperar esa oferta. Ese obstáculo habría que superarlo con negociación. En cualquier caso, no podemos seguir así; cada año se llena la mochila con más piedras y en algún momento los sindicatos tendrán que aclararse y decir a qué quieren jugar en el convenio de Vizcaya: a sacar pecho o a pactar algo razonable y seguir adelante. No saben lo que quieren.
La jornada
-¿La reducción de la jornada laboral sigue siendo un obstáculo?
-Nominalmente, alguna central sigue hablando de ella, pero creo que ya no la consideran una reivindicación prioritaria.
-¿No temen las empresas un aumento de conflictividad ante esta situación?
-No. Mientras los sindicatos tienden al conflicto tradicional, la realidad es que la diversidad de intereses de los trabajadores, con cada vez más elementos individuales en sus relaciones laborales, les impide sintonizar con ellos. Es difícil movilizar a la gente cuando las subidas salariales de estos años han sido con frecuencia superiores a las que nosotros hemos recomendado. No es imposible algún conflicto no deseable, pero está descartado uno generalizado. Espero que algún sindicato dará el paso algún día, o de lo contrario la patronal seguirá regulando las subidas de forma unilateral.
-¿Aceptaría la FVEM un convenio con una minoría sindical?
-Siempre hemos estado dispuestos a ello, y lo creo posible en el futuro porque las centrales están perdiendo el miedo. Por eso hago una llamada a que tengan cierta valentía y sean innovadoras en la negociación; de lo contrario pasará lo de los últimos cuatro años.






