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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Política

POLÍTICA
Zapatero inicia su segunda legislatura con la disposición de todos los grupos a buscar pactos
El Congreso reeligió ayer al candidato socialista como presidente del Gobierno con el único apoyo de los diputados del PSOE Rajoy dice que los acuerdos a nivel de Estado son una «necesidad nacional»

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A la segunda fue la vencida. José Luis Rodríguez Zapatero resultó reelegido ayer presidente del Gobierno. Sólo obtuvo los votos de los diputados socialistas, pero fueron suficientes pues sólo se requería la mayoría simple. El jefe del Ejecutivo tuvo además un segundo motivo para la satisfacción: sus apelaciones al diálogo no cayeron en un pedregal y todos los grupos mostraron su disposición a entenderse con el PSOE para alcanzar acuerdos. Con razón declaró al final de la votación que estaba «más contento» que hace cuatro años, cuando fue investido con mayoría absoluta.

Tras la votación de ayer en el Congreso, Zapatero prometerá hoy su cargo ante los Reyes, a las diez de la mañana en el Palacio de la Zarzuela, y a continuación despachará con Don Juan Carlos para informarle de la composición de su nuevo gabinete. Posteriormente se desplazará a La Moncloa, donde a las 11.30 horas está previsto que anuncie a la Prensa los nombres de sus ministros, quienes jurarán sus cargos el lunes.

Rodríguez Zapatero se convirtió ayer en el cuarto presidente del Gobierno que consigue la reelección. Antes lo hicieron Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar, pero el logro de nuevo jefe del Ejecutivo arrastra la mácula formal de ser el que lo ha conseguido con menor respaldo parlamentario y el primero en lograr la investidura por mayoría simple. Desde la tribuna de invitados, su esposa, Sonsoles Espinosa, y su padre, Juan Rodríguez García-Lozano, exteriorizaron su satisfacción. Respaldaron la investidura los 169 parlamentarios del PSOE y la rechazaron 158, de los que 154 eran del PP, tres de ERC y uno de Unión, Progreso y Democracia. Se abstuvieron los 23 diputados de CiU, PNV, IU, Iniciativa, BNG, Coalición Canaria y Nafarroa Bai.

El segundo debate de la investidura, mucho más breve que el primero, fue una síntesis de las larguísimas intervenciones del martes. El candidato del PSOE recordó que no cuenta con «mayoría suficiente» para gobernar en solitario y se mostró dispuesto a buscar «el acercamiento de posiciones y los acuerdos» con otros grupos sin distinciones. Para que no quedaran dudas, dijo que quiere pactar «con los que han preferido abstenerse», a los que agradeció su postura, e «incluso con quienes han votado en contra», a los que trasladó su «respeto» por la nula confianza mostrada.

Tampoco descartó que a lo largo de la legislatura puedan alcanzarse acuerdos «de colaboración estable y predecible» con algún partido, objetivo que hoy no figura en la agenda del nuevo presidente, que se inclina por entendimientos en función de las características de los proyectos legislativos. Zapatero aguarda a que CiU y PNV resuelvan sus encrucijadas internas para decidirse si uno u otro se convierte en socio estable.

El líder socialista volvió, no obstante, a dar un trato preferente al PP porque habrá «cuestiones», las consideradas de Estado, que requerirán su «colaboración singular». Y enumeró: estrategia compartida contra ETA, la renovación de los órganos constitucionales, presidencia de la UE en 2010 y reforma de la Administración de Justicia.

El guante fue recogido por todos los grupos, pero sobresalió el entusiasmo con que lo acogió el PP. Mariano Rajoy explicó que no sólo está «dispuesto» a llegar a pactos con el Gobierno sino que «pedimos que se hagan». Situó los acuerdos preferentes en materias de lucha antiterrorista «para derrotar a ETA», modelo de Estado, pacto de Toledo, política exterior, seguridad, presidencia de la UE y en Justicia. En estas áreas, subrayó el líder conservador, «el acuerdo es una necesidad nacional».

Puerta abierta

El portavoz de CiU, Josep Antoni Durán Lleida, indicó que su grupo no tenía motivos para moverse de la abstención, una actitud «crítica y vigilante» pero «compatible con la predisposición al diálogo». El representante del PNV, Josu Erkoreka, precisó que su abstención no significa que para el nacionalismo vasco sea «indiferente lo que haga el Gobierno» porque su grupo quiere «influir en la agenda gubernamental». Se trata, resumió, de una postura «comprometida y constructiva con significado crítico y esperanzador».

El republicano Joan Ridao justificó con distintos argumentos el rechazo de ERC a la investidura, pero aclaró que «no cierra ninguna puerta» a ulteriores acuerdos. Los diputados de IU, Gaspar Llamazares, e Iniciativa per Catalunya, Joan Herrera, no ocultaron su decepción con Rodríguez Zapatero, pero tampoco dieron un portazo a posteriores entendimientos. Los representantes del grupo mixto, con la excepción de UPD, también mostraron su disponibilidad al acuerdo.

Horas después de la investidura, el presidente del Congreso, José Bono, se trasladó al palacio de La Zarzuela para que el Rey firmara el real decreto de nombramiento del jefe del Ejecutivo.
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