
No citó Erkoreka, no obstante, a Ibarretxe, ni tampoco el sintagma 'derecho a decidir' ni nada por el estilo, aferrado al intento abanderado por la dirección de su partido de arrancar un compromiso al jefe del Ejecutivo central sobre el blindaje del autogobierno y la resolución del problema vasco que permita al PNV encauzar los férreos plazos marcados en la 'hoja de ruta' del tripartito. Pero Iñigo Urkullu y el propio portavoz parlamentario en Madrid quedarían, con toda probabilidad, profundamente desalentados tras escuchar la intervención de Zapatero, de la que el lehendakari se erigió en protagonista aunque, cosas de las estudiadas omisiones del debate político, no se le citó ni una sola vez.
Pero quedó claro a quién se refería Zapatero cuando enfatizó que está por la labor del diálogo y el consenso con los peneuvistas pero no si continúan embarcados en «aventuras gastadas» que sólo generan, dijo, riesgos innecesarios. De hecho, ante la insistencia de Erkoreka para que explicara cuál es la «propuesta» del PSOE para Euskadi -citó el 'plan Guevara', el «idilio» con la izquierda abertzale, la promesa del presidente de respetar lo que decidan los vascos y los no natos acuerdos de Loiola para ilustrar la política presuntamente errática de los socialistas-, Zapatero se mostró especialmente contundente en el tono. «Tengo una propuesta. Entendimiento sí, aventuras no», enfatizó el presidente, que dejó claro que cualquier acuerdo en Euskadi debe cumplir tres requisitos: basarse en premisas de «seguridad y certidumbre», respetar los límites constitucionales y adecuarse a la voluntad mayoritaria de la ciudadanía. «No vale con el 51%», enfatizó.
Por si eso fuera poco, Zapatero echó por tierra también las pretensiones del PNV y el Ejecutivo vasco de negociar un acuerdo en condiciones de bilateralidad. Remitió, de hecho, a los peneuvistas a iniciar el diálogo en Euskadi y, especialmente con el PSE, cuyos resultados electorales elogió en repetidas ocasiones. Tampoco le gustó a Zapatero la metáfora inspirada en el mus que empleó Erkoreka para instarle a dar pasos en Euskadi, no sin antes confiar, en sutil autocrítica, que le saliese más redonda que la de Bono y el cabestro . «Si se decide a jugar a la mayor, llámenos y cuente con nosotros. Los barcos están más seguros en puerto pero se hicieron para navegar. Pero parece que prefiere jugar en solitario y a la pequeña».
«Máxima importancia»
Aunque no perdió nunca la sonrisa, se le notó a Zapatero el enfado. Primero, acusó al PNV y a Erkoreka de «mercantilistas» por hablar abiertamente del «precio» de su apoyo. Dejó entrever que bastante arriesgó ya con su frustrado intento de llevar a término el proceso de paz, y confió en seguir contando con el apoyo de los jeltzales en materia antiterrorista, que es «de la máxima importancia para el Gobierno central».
No perdió la oportunidad ahí de agradecer la «generosa y ejemplar» actitud que mantuvo el anterior presidente del EBB, Josu Jon Imaz, en ese terreno. Al actual no le citó. Erkoreka, en todo caso, «saludó» la iniciativa del presidente de buscar el consenso contra ETA de todos los grupos de la Cámara y pidió «discreción y consenso» en ese asunto.






