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Una anciana muere tras tropezar con una manguera y caer en la obra de la Virgen Blanca
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Los 87 años de Emilia Grisaleña Eguíluz tuvieron un trágico y absurdo final cuando una manguera se cruzó en su camino. El accidente que luego le costó la vida ocurrió el jueves en la plaza de la Virgen Blanca, emplazamiento sacudido en los últimos meses por unas obras que ya antes habían revelado su peligrosidad. De hecho, a finales de febrero el Ayuntamiento ordenó a la Policía Local incrementar la vigilancia para evitar accidentes. Y el alcalde reconoció el pasado viernes el riesgo que acecha en el lugar, y adelantó que era imposible seguir simultaneando los trabajos con el tránsito de coches y peatones.

Esta declaración de intenciones de Lazcoz se produjo un día después del accidente que provocó el fallecimiento de Emilia Grisaleña. El jueves, a las cuatro y media de la tarde, la mujer acudía con su cuñada y una amiga a Mendizorroza, a la asamblea de las Cuatro Torres. Cuando atravesaban la zona central de la Virgen Blanca, un espacio ya despejado, la anciana tropezó con una manguera que estaba tirada en el suelo y cayó de bruces, según explicó la concejala de Urbanismo, Marian Gutiérrez, y confirmó ayer a EL CORREO la familia de la mujer.

En ese momento nada hacía pensar en el trágico desenlace que se aproximaba. Emilia se levantó, ayudada por sus dos acompañantes y sólo presentaba una herida en la nariz y un leve aturdimiento del que se repuso pronto. Las tres continuaron su recorrido, pero cuando llegaron a la altura del Parlamento vasco su cuñada y su amiga descubrieron con sorpresa que tenía una fuerte hinchazón en la frente.

En vista del aspecto preocupante que presentaba, la anciana acudió por su propio pie al hospital Santiago. En una primera revisión, el escáner reveló un pequeño derrame cerebral. Sin embargo, al cabo de unas horas empezó a encontrarse peor y pruebas posteriores descubrieron la existencia de una hemorragia masiva. El viernes, Emilia ya estaba en coma, y el sábado, a las 7.30 horas, falleció.

El mismo día del accidente, a las once de la noche, un sobrino de la mujer presentó denuncia ante el Cuerpo Nacional de Policía. «Lo hicimos por civismo. Yo paso mucho por la Virgen Blanca y muchas veces había pensado que cualquiera podría tener un accidente», dijo el hombre, aunque nunca se imaginó que su tía sería la protagonista del siniestro acontecimiento.

La concejala de Urbanismo, Marian Gutiérrez, confirmó que la Policía Local ha abierto «una investigación para determinar las circunstancias» que rodean el suceso. «Se ha tomado declaración al encargado de la obra y a las dos mujeres» que iban con la víctima. Todo ello para determinar si hay responsabilidad por parte de la empresa que lleva a cabo los trabajos y, «de manera subsidiaria», del Consistorio. De hecho, Gutiérrez asegura que, una vez concluida la investigación «se tomarán las medidas oportunas y, si se determina que el Ayuntamiento tiene responsabilidad, asumirá las consecuencias».

Extremar la seguridad

De momento, «hemos pedido a la empresa que extreme las medidas de seguridad». En cuanto al motivo por el que una manguera reposaba descuidadamente en el suelo, Gutiérrez explicó que «es necesario utilizarla para que se asiente la masa de las baldosas».

El suceso ya ha provocado las primeras reacciones políticas. El PP pedirá una comparecencia de Gutiérrez para que explique lo sucedido y solicitar «que se refuercen las medidas de seguridad». Sin embargo, donde más se notaba ayer la ausencia de Emilia era en su portal, el número 5 de la calle Arana, una de esas comunidades con vecinos de los de toda la vida. Allí vivía sola, «era soltera». A la señora del segundo, de 88 años, se le empañan los ojos al recordar a la víctima. «Como no tenía cargas, siempre estaba dispuesta a ayudar en todo. También le gustaba cantar».
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