
Ortuzar pidió a los socialistas vascos que tengan «respeto» hacia el jefe del Ejecutivo y abandonen el «estilo faltón y barriobajero» que, a su juicio, han mantenido en las últimas semanas y que achacó a la «borrachera electoral» que, a su juicio, sufren desde el triunfo en los comicios del 9 de marzo. El representante peneuvista cree que esta actitud en Euskadi es «incompatible» con las declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero en las que apostaba por desarrollar durante toda la legislatura una «relación preferente» con el grupo jeltzale en el Congreso y el Senado.
«Es un contrasentido -subrayó- que Zapatero y Blanco digan que quieren tener una relación preferente si luego aquí sus subalternos se dedican a manchar nuestro buen nombre». En esta misma línea, Ortuzar calificó de «contradicción» el que los socialistas pidan «unidad a los partidos políticos y a renglón seguido nos insulten y falten a la verdad». El líder del PNV en Vizcaya lamentó que el PSE esté protagonizando una «escalada» de descalificaciones contra el partido de Urkullu y asemejó la situación a la que, recalcó, vivieron en la «más negra etapa» de Nicolás Redondo Terreros al frente de los socialistas. En su opinión, el mensaje de Patxi López se parece «cada vez más» al de su antecesor en la secretaría general del PSE.
«Los problemas del país»
Las palabras de Ortuzar obtuvieron, a su vez, una rápida contestación por parte de los socialistas. El secretario de Organización del PSE, Rodolfo Ares, negó que desde su partido se haya intentado insultar al lehendakari y subrayó que la intervención de Patxi López el sábado sólo sirvió para describir la «realidad».
«¿Qué hay de insulto en describir la realidad, en decir que el lehendakari no se ha ocupado de los problemas del país, que ha estado ausente en todo lo que hace referencia a los sucedido en Mondragón, especialmente en el debate sobre la moción de censura de ANV? ¿Ha dicho algo sobre el último comunicado de ETA el lehendakari? No, y decir esto es simplemente describir la realidad», señaló.
Ares negó que el PSE esté sumergido en una «borrachera electoral» y aseguró que su formación «nunca» ha estado «tan serena y consciente de la responsabilidad» otorgada por los ciudadanos. El dirigente socialista recomendó, por contra, al PNV que resuelva sus conflictos internos y que deje de lado las «obsesiones personales» del lehendakari.







