El nuevo matrimonio ocuparía una muy sólida posición en el ránking europeo y reinaría sin oposición en el español. Su capital estaría bajo un control suficiente de un 'pool de cajas', siempre más influenciable desde la esfera política y siempre menos atento a los cantos de sirena exteriores. ACS obtendría lo que en realidad busca, plusvalías; y EDF cobraría una pieza menor, Fenosa, pero cobraría algo, que siempre es más que nada. Le pasaría lo mismo que le sucedió a E.on en la reciente historia de Endesa. No culminaría sus deseos, pero obtendría una mejora de su posición actual.
De cualquier manera no asuman las cosas como definitivas. Tal y como se desarrollan los acontecimientos, no sería descartable que en tan sólo unos días el escenario cambie por completo y nos enfrentemos a una operación completamente distinta y con protagonistas nuevos. Como dice alguien que conoce el asunto desde dentro, «tiene más esquinas que un saco de leña». Esperemos que no arda.






