
Viguri, que se hizo religioso en 1960 y sacerdote en 1968, fue destinado a Malawi como misionero entre 1969 y 1975. Tras ocupar diversos cargos de gobierno interno, se dedicó especialmente a la pastoral de los jóvenes. Su objetivo en los próximos tres años será «animar a las comunidades. Soy un hombre optimista y lleno de esperanza», señaló.
La globalización
La falta de vocaciones en el ámbito sacerdotal y religioso no desanima a este carmelita alavés que a sus 65 años se siente todavía «muy joven». «Curiosamente, ahora hay muchas vocaciones pero en aquellos países donde antes no había como India. No nos desanima eso. Por algún sitio llegarán. Lo importante, el mensaje que hay que dar a los jóvenes, que nos vean como testigos. Existe una parte de la juventud con un gran corazón y con ganas de luchar. A esos tenemos que llegar».
La comunidad carmelita vive el fenómeno de la globalización con la presencia de muchos estudiantes procedentes de otros países como Polonia, India, Indonesia o Corea, que asisten cada verano en el convento de Manuel Iradier a clases de español. Otros hacen aquí su tesina de licenciatura. «Todavía esos religiosos extranjeros no acuden a las parroquias alavesas. Pero en Navarra ya hay algunos que lo hacen. Y si son necesarios aquí, en el futuro serán recibidos con los brazos abiertos».
El nuevo provincial se en cuentra actualmente de viaje y se incorporará al convento de Vitoria a finales de mes.







