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Si levantaran la cabeza... Hoy en día, y con un sólo dedo, que no hace falta ni saber mecanografía, cualquiera puede echar mano de un ordenador para en tan sólo unos segundos 'plantarte' un texto o un libro entero con todas las fuentes habidas y por haber, medievales, del siglo XXI y hasta del XXII. Y con presentación en 'Power Point', para darle más lustre. Sin embargo, nostálgicos de aquellos modos, de aquel tiempo, continúan con la belleza del trabajo artesanal heredado, dejando a un lado la frialdad y falta de personalidad de los métodos más modernos.
Valle Camacho, una de estas 'viejas-nuevas calígrafas', dejó su trabajo como profesora de dibujo y pintura de niños de Primaria y de ESO, para centrarse en una labor que, también hoy, desarrollan muy pocos; aún menos que entonces. El ambiente es bien distinto: un estudio, con dos mesas de trabajo, decenas de plumas y botes de tintas de todos los colores, papel apergaminado industrial y un gran flexo para no dejarse los ojos como hicieron tantos, que si lo hubieran pillado... Pero la técnica y la dedicación siguen siendo las mismas.
Un encuentro casual
Después de formarse en la Escuela de Artes de Logroño, Valle Camacho se especializó en el dibujo a lápiz en blanco y negro. Hasta que, un poco por casualidad, como suelen llegar las cosas buenas, le propusieron hace seis años participar en las ilustraciones del libro 'El origen de la Lengua Castellana contado a los niños'. «No existía nada propio, hecho en La Rioja, para llevarte como recuerdo al visitar el Monasterio de San Millán de la Cogolla, y menos aún para niños», explica.
La publicación incluía las letras capitulares del Códice 46, del scriptorium del Monasterio de Suso, con las que Valle Camacho quedó fascinada. A partir de ahí, todo vino rodado. Apenas se había publicado el libro, recibieron la invitación para participar en las jornadas medievales de Briones. Allí ambientaron un portal a modo de scriptorium, donde mostraban el arte caligráfico medieval. Y después, la creación con Emiliano Navas de Ediciones Emilianenses, que se prepara ya para su undécimo parto, un libro de cuentos que verá la luz en breve.
Tiene en cuenta la opinión y los consejos de otros compañeros, especialmente de un calígrafo de Huesca del que dice es «un auténtico maestro», pero se forma por su cuenta de manera autodidacta. Y reconoce que la caligrafía le ha ayudado: «Yo tengo una vena artística más bohemia y me cuesta a veces seguir la pauta que imponen estos trabajos. Por eso tengo que dejarme llevar, consiguiendo por fin la tranquilidad y el equilibrio que la caligrafía aporta». Le toca lidiar con sus instintos más artísticos, pero vale la pena teniendo en cuenta la maestría alcanzada como artesana amanuense. Las letras iluminadas y los dibujos, como los del Bestiario del Códice Albeldense, ayudan a matar un poco el gusanillo de la ilustración.
Historia viva
La caligrafía medieval es una buena excusa para estudiar historia. Está en los libros, pero es fundamentalmente práctica, porque te hace participar de ella. Por eso, y porque la vena de docente sigue viva, Valle Camacho promueve también cursos sobre la materia y da clases particulares en su propio estudio. «Hay mucha gente que se interesa por ello, aunque lo valoran especialmente los de mediana edad y la gente a partir de los 75 años, a los que hace recordar sus años en la escuela».
Éste es también el objetivo de los libros publicados hasta ahora por Ediciones Emilianenses. La idea es hacer desde La Rioja cosas que tienen que ver con la historia de la propia Comunidad en una de sus épocas doradas y de mayor relevancia y esplendor. Así que, con la excusa de los cuentos, se pretende que toda la familia cubra el vacío que se suele tener en el conocimiento de instrumentos, métodos e incluso términos mil veces escuchados pero nunca comprendidos del todo. «Normalmente en los museos, monasterios, etc., te explican lo más rimbombante, mientras que lo más sencillo, que a menudo es también la clave, lo dejan a un lado».
Los calígrafos, actualmente, viven casi en exclusiva de los encargos. Y para darse a conocer funciona, como no podía ser de otra manera, el método de toda la vida: el boca a boca. Aunque las nuevas tecnologías, en este caso, también echan una mano, y a través de la página 'web www.caligrafiamedieval.es' el mundo del copista abre sus puertas a todo aquel que quiera conocerlo más a fondo.






