La candidatura Vital Sí -afín al PP y que ha hecho del 'no' a la fusión su seña de identidad- dio el domingo la campanada. Obtuvo el 35,3% de los votos emitidos por los 707 ahorradores que acudieron a las urnas, lo que le da derecho a siete de los 21 puestos en liza, un resultado que ha sorprendido sobremanera. Según los medios consultados, los contendientes en las elecciones -se presentaron siete planchas- contemplaban que Vital Sí pudiera ganar, pero nadie esperaba -ni siquiera el PP- que lo hiciese con tanta autoridad. «Los populares han sabido explotar el discurso victimista contra la fusión», admitía ayer a este periódico un destacado dirigente socialista tras asumir que su formación ha tenido un «fallo de previsión» al no 'vender' bien las ventajas de la fusión.
En la otra cara de la moneda, la de los perdedores, se sitúa la Plataforma por la Pluralidad, impulsada por Gregorio Rojo y el PSE. Ha sufrido un importante revés al lograr únicamente el 12,3% de los votos, lo que le permitirá tener apenas tres asambleístas.
Cambio cualitativo
Lo cierto es que, desde el punto de vista aritmético, el resultado electoral no condiciona el futuro de la fusión. El PP no ha logrado la mayoría de bloqueo necesaria para impedir ese proceso. Contará con 25 representantes en la nueva asamblea, frente a los 34 necesarios para lograr vetar la operación.
Sin embargo, desde el punto de vista cualitativo la situación ha experimentado un giro de 180 grados. Tanto que, en opinión de observadores cualificados, incluso podría llevar al PSE a aparcar de nuevo la fusión. Hace algunos meses, los socialistas la paralizaron en respuesta a la anunciada consulta soberanista del lehendakari.
Estos medios subrayan que, la votación del domingo, tuvo una especial relevancia desde el punto de vista social. Era la primera vez que los clientes de la Vital tenían la oportunidad de opinar con sus votos sobre la fusión. Y la conclusión ha sido contundente: ha ganado la lista que defiende el 'no'.
Ese desenlace y la circunstancia de que el rechazo procede de los impositores no ha pasado desapercibido para el PSE, que tiene en sus manos el futuro de la unión de la BBK, la Vital y la Kutxa. Algunos sectores del partido no ocultan su preocupación: temen que el resultado pueda trasladarse de alguna forma a las elecciones generales del 9 de marzo. De ser así, su teórico apoyo a la fusión podría pasarles factura. En la actualidad, el PSE tiene dos representantes en el Congreso, el PP uno y el PNV, otro.
Aunque en medios socialistas se sostiene que el proceso de la Vital no va a tener consecuencias electorales, lo cierto es que la formación de Patxi López ha optado por capear el temporal y «ver y callar» hasta después de los comicios. «Se abre un periodo de reflexión y nos ponemos en posiciones de espera», señalaron los medios consultados. Todo apunta a que, hasta que no se conozcan los resultados del 9-M, no aclararán su postura sobre la fusión. Podría depender del resultado que obtengan y de la necesidad de lograr apoyos o no del PNV en el Congreso. Mientras, el PP también ha optado por esperar acontecimientos e incluso no descarta recibir una llamada del PSE.
Gregorio Rojo
Nadie duda de que el gran perjudicado ha sido Gregorio Rojo, que aún no ha desvelado si se presentará de nuevo a la presidencia de la caja. Pese a los buenos resultados de su gestión, lo ocurrido evidencia el poco apoyo que su proyecto de fusión tiene entre los clientes de la Vital. Fuentes de la entidad se limitaron ayer a asegurar que lo ocurrido «no condicionará su decisión de presentarse o no». No obstante, en ámbitos cercanos a la caja se cree que el varapalo sufrido, junto a las dudas legales existentes sobre su reelección, podrían llevarle a no presentar su candidatura.






