
REACCIONES
El nuevo centro impulsado por el Gabinete del peneuvista Xabier Agirre se habilitará antes del verano en Armentia, en las afueras de Vitoria. ¿Pero qué ocurrirá hasta entonces? Los monitores del programa Zabaltzen, impulsado por los Salesianos, volvieron a exigir ayer la creación de un servicio provisional que acabe con la «saturación» del centro. «No hay que olvidar que estamos hablando de menores y éstos -subrayaron- no entienden de promesas y plazos, sólo de hechos».
Lejos de moderar su discurso tras el reproche de la diputada de Asuntos Sociales, Covadonga Solaguren, por hacer públicas sus quejas, el colectivo de educadores salió al paso con un segundo comunicado para advertir de que su «único interés» es que los jóvenes vivan «con dignidad». Por ello, recalcaron que tras sus críticas no hay partidos o sindicatos, sino el propósito de trabajar «más y mejor por los menores». «Esperemos que esto sirva de revulsivo», agregaron.
Y sus protestas parece que han surtido efecto porque en las últimas horas el Instituto de Bienestar Social ha trasladado nuevas literas a las instalaciones de la Cruz Roja para que muchos jóvenes no duerman en el suelo, como ha ocurrido desde el pasado mes de marzo. «Se ha dado un paso, pero no deja de ser un parche», lamentaron.
«Boicot» al PP
Pero la polémica se trasladó también a los partidos. Ya lo hizo durante la pasada legislatura, en la que todos los grupos de la oposición se unieron contra el PP, entonces en el gobierno, para que el centro no se ubicara en un zona rural y sí en Vitoria. El portavoz popular en las Juntas, Javier de Andrés, recordó ayer el conflicto y puso nombre a los «culpables» de esta situación: Txarli Prieto (PSE) y Claudio Rodríguez (PNV), quienes, a su juicio, «boicotearon» la construcción del centro en la Pobes. «Ahora, en cambio, apuestan por una zona rural, pero en Vitoria», lamentó, no sin antes censurar la «improvisación absoluta» de la Diputación.
Desde la filas socialistas, su portavoz, Txarli Prieto, exigió al Gabinete Agirre que solucione «en las próximas horas» el problema de «hacinamiento». «Es una cuestión de dignidad», recalcó. Por su parte, el alcalde, Patxi Lazcoz, pidió a los ciudadanos un «ejercicio de solidaridad» ya que estos centros, apostilló, «no suponen ningún riesgo».







