
Pese a que el Departamento de Sanidad informaba ayer en una nota de prensa de que ya había invitado formalmente a todas las centrales con representación en la mesa sectorial para mantener reuniones durante los próximos días en un intento de limar asperezas, el sindicato con mayor representación en la sanidad pública vasca (ELA) aseguraba que no había sido convocado por ningún representante de la consejería dirigida por Gabriel Inclán. «A día de hoy -por ayer- nadie se ha puesto en contacto con nosotros para que nos sentemos a negociar», explicó la delegada sindical de la central nacionalista, Nere Urrestarazu.
No se trata de un hecho puntual. Los representantes de ELA nunca han acudido a las reuniones bilaterales convocadas desde el inicio del conflicto sanitario al entender que se trata de una «mera puesta en escena» que «no lleva a ninguna parte». «Como los representantes de Osakidetza no concreten las propuestas, está claro que no vamos a acudir. Primero tendremos que saber a qué vamos a ir y después ya decidiremos. Lo que no estamos dispuestos es a ir a Vitoria para tomar un café y volver con las manos vacías», subrayó la delegada sindical.
El Servicio Vasco de Salud también anunció ayer la convocatoria de una nueva mesa sectorial, «no decisiva», para el próximo miércoles, justo un día antes de la comparecencia de la directora de Osakidetza en el Parlamento vasco a petición del grupo socialista. «Se trata de poner en común la postura de todos y cada uno de los agentes sindicales», según informó ayer el Departamento de Sanidad. Tras la ronda de reuniones, los representantes del Servicio Vasco de Salud «valorarán el conjunto de las reivindicaciones planteadas y formulará una oferta que pueda presentarse próximamente para su eventual aprobación ante la mesa sectorial».
La voluntad de diálogo a la que Osakidetza se agarra como a un clavo ardiendo para tratar de acercar posiciones y poner fin a un conflicto que ha hecho mella en ambas partes ha sido recibida con cierto «escepticismo» por parte de los sindicatos. Las centrales no terminan de creerse las buenas intenciones del Departamento de Sanidad y apelan a la «cautela». «Tenemos que ir con pies de plomo», coinciden los portavoces sindicales.
«Sin imposiciones»
En cualquier caso, los representantes del Servicio Vasco de Salud insistieron ayer en que «no será la presión de las huelgas en periodo electoral» la que modifique su decisión de que la negociación se mantenga «dentro de parámetros razonables y socialmente aceptables». No obstante, las mismas fuentes recordaron que se realizarán «todos los esfuerzos posibles para acercar al máximo las posturas, de tal manera que la oferta presentada será difícilmente rechazable, al menos si su decisión atiende a las condiciones laborales, el sentir de los trabajadores y la expectativa de la ciudadanía de que se solucione el conflicto».
La primera reunión bilateral, cuyo objetivo es «pulsar la verdadera voluntad de diálogo de las centrales», se celebrará hoy a las 15.30 horas con los representantes del sindicato de enfermería (SATSE), una de las centrales más beligerantes con Osakidetza. Los enlaces de la central acudirán a la reunión con la «confianza» de que los responsables sanitarios hayan «reflexionado». «Estamos abiertos a un diálogo sin imposiciones. Esta vez no pueden ir de farol. Hay que ir a jugar en serio», señaló Encarna de la Maza.
CC OO y LAB están convocados para el lunes. Ambos sindicatos se muestran «escépticos» ante la reunión, aunque confían en ser capaces de «arrancar una mesa sectorial sin decretazos». En este sentido, instaron a la dirección de Osakidetza a paralizar el decreto durante la tregua ofrecida por los sindicatos», según precisó Pilar Ortega (CC OO). UGT se sentará en la reunión bilateral el martes -último día propuesto por Sanidad para llevar a cabo los encuentros- convencido de que la intención de Osakidetza es «desunir a los representantes sindicales para ganar tiempo de cara a la opinión pública», subrayó Arantza Agote.






