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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA
Pasaporte a la pasión
La dificultad para conseguir un abono ha afilado el ingenio de seguidores baskonistas que han encontrado el suyo a través de otros clubes o amistades en aficiones 'rivales'
06.02.08 -

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Pasaporte a la pasión
SORTEO. El vitoriano Íñigo Jiménez resultó agraciado con dos abonos en la página web de la ACB. / JESÚS ANDRADE
La magia del baloncesto vuelve a inundar Vitoria. Mates, triples y tapones; pero también nervios, alegrías y decepciones. Las vivencias personales de cada aficionado dan forma al deporte de la canasta. Mucho antes incluso de echar el balón naranja y negro al aire. Las peripecias para conseguir un asiento en el Buesa Arena dan el pistoletazo de salida a la Copa. Todo amante del basket busca su abono, el pasaporte para la pasión, para el espectáculo. El problema es que no hay para todos.

Los principales dificultades, obviamente, han llegado en Vitoria, epicentro de la cita. Demanda infinita.Todos los aficionados baskonistas querían su hueco. Misión imposible. Realizado el sorteo del millar de abonos que ha conseguido oficialmente el TAU, comenzó la búsqueda del tesoro. El primer recurso, el fácil, era apuntarse a otra lotería, la que hacía la ACB a través de su página web. Algo menos de 800 tickets para 23.000 solicitudes. La aguja en el pajar. Pero a alguien le tiene que tocar. Da fe de ello el vitoriano Íñigo Jiménez, socio baskonista de 37 años al que le apuntó un compañero de trabajo. Y tocó. Dos abonos, «uno para mí y otro para él». Trabajo en equipo. «No estuve muy al tanto y me enteré por un amigo que me llamó», se felicita.

A los que tampoco fueron agraciados a la segunda les tocó buscarse la vida. El abono, en este caso. Íñigo Pérez de Albéniz, de 29 años y socio baskonista desde hace seis, lo encontró en Valencia. Y casi por casualidad. En la Copa de Málaga, hace un año, hizo buenas migas con unos aficionados del Pamesa, que le llamaron en cuanto consiguieron sus entradas para quedar en Vitoria. Cuando el alavés les dijo que no podía asistir porque no tenía entrada, sus colegas valencianos se pusieron manos a la obra y pudieron conseguirle dos. «No hay problema» en sentarse en medio de una afición rival. Ya lo dice el refrán, quien tiene un amigo, tiene un tesoro; sobre todo en la Copa de baloncesto.

Que se lo pregunten a los amigos de Xabier Nieto. Su carrera profesional ha llevado a este aficionado baskonista, de 31 años, a Barcelona. Su «'mono' de baloncesto» le llevó a hacerse «socio del Barça y del Palau, que son dos cosas distintas». No es el TAU, pero disfruta con la ACB y la Euroliga. «Aquí no es difícil que te toque», reconoce. Se apuntó y le tocaron dos. Apuntó a otros dos amigos y se llevó otros cuatro. En ese instante la reventa siempre pasa por la cabeza de uno, pero era momento de «devolver favores». Es su séptima cita copera en nueve años y en anteriores ocasiones ha conseguido abono gracias a amigos que en esta ocasión han visto recompensada su amistad con la entrada para la Copa «a su precio». Como guinda, un sorteo del club blaugrana le ha obsequiado con otros dos, gratuitos además.

Problemas también en Bilbao. La afición vizcaína vuelve a la Copa 22 años después y, dada la cercanía, nadie quería perdérsela. La expectación creada quedó patente desde un principio y el iurbentia recibió más de 2.000 peticiones para el sorteo de 350 abonos individuales. Mikel Sainz y Fernando Goiri fueron dos de los primeros que pasaron por la sede a retirar su localidad el pasado día 28 de enero. «Somos afortunados porque nunca nos ha tocado nada. Queríamos tres y nos han tocado dos, está bien», señalan.

Blas Serna, por su parte, tiene un gusto agridulce. Le tocó un bono a él y otro a un amigo, pero su mujer y su hijo se quedaron fuera. «Habrá que intentarlo vía Vitoria porque la ocasión merece la pena. Tenemos amistad con Javi Salgado, mi hijo jugó contra él de pequeño y queremos estar allí para apoyarle», añadió.

Dormir en Logroño y Miranda

Más sencillo lo han tenido en otras plazas de la Copa. En el rival baskonista, por ejemplo, no llegó ni a haber sorteo. La demanda se equiparó a la oferta y los seguidores del Unicaja que querían viajar a Vitoria no han tenido excesivos problemas para conseguir su abono (120 para peñas, 20 para la banda de música y 260 para los socios en general), aunque se agotaron en un día. Otra historia es el alojamiento. Las peñas pernoctan en Logroño, pero Alejandro Rodríguez, de 37 años, tiene «el hotel en Vitoria desde septiembre». Viene en avión vía Bilbao con dos amigos, de jueves a domingo pase lo que pase con su equipo. No es optimista. «Un partido y fuera, pero vamos a ver una ciudad bonita e interesante gastronómicamente, a ver baloncesto y a disfrutar del ambiente».

Con la misma idea vienen sus paisanas Rafi, Nani, Inés e Inés, «dos 'ineses'». Abono a través del club, desplazamiento en avión hasta Bilbao y coche alquilado «para movernos por la ciudad» -también han logrado hotel en la capital alavesa-. Ese es plan. «El jueves a las nueve estaremos eliminados porque el TAU como anfitrión es mucha tela, pero nos vamos a pasar cuatro días en Vitoria de los que hacen época».

Es una tónica entre las aficiones foráneas: abono sencillo, alojamiento complicado. Nacho Coloma, presidente de la peña del Pamesa 'Árbitro cabrón', se hospedará en Miranda porque en Vitoria «está muy jodido». Sólo vienen dos representantes, que viajan en autobús desde Valencia con la peña 'Basket Ché'. En este caso, las entradas fueron facilitadas por el propio club «porque aquí los que viajan son principalmente peñistas», aunque finalmente también hubo lista de espera.

Es una práctica habitual, las peñas tienen prioridad a la hora de solicitar abonos. Así los consiguió también 'Engaviats', del Akasvayu. «Con 'b' significa enjaulados, pero como nuestra mascota es una gaviota... Es un juego de palabras catalán», explica Pere Cruz, su presidente, que no podrá asistir a la Copa por «una broma del calendario». Trabaja en Alemania y tuvo vacaciones hasta el pasado viernes. Su peña desplaza 24 aficionados, que se reparten en diez coches y se alojan «en una pensión pequeña a la que siempre acudimos cuando vamos a Vitoria». A su juicio, lo mejor de una cita de estas características es «el 'colegueo' con otras aficiones, algo que no pasa en otros deportes». Así, a lo mejor, se pueden conseguir abonos para futuros torneos.
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