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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA
Banquillos eléctricos
Neven Spahija y Sergio Scariolo vierten en 50 respuestas sus motivaciones en un oficio al que son adictos sin cura

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Uno lleva una década asentado en el baloncesto ACB, el mismo territorio que desde hace pocos meses pisa el otro. Uno ha hecho suya la lengua de Cervantes, la misma con la que aún se pelea, no sin importantes progresos, el otro. Neven Spahija y Sergio Scariolo pueden beber de distintas escuelas baloncestísticas, pero comparten ambiciones. Más de un analista podría ver similitudes en su filosofía de juego aunque el carácter latino y el balcánico acaban por condicionar el discurso de puertas a fuera. Antes del duelo de cuartos que abre la Copa, los entrenadores del TAU y el Unicaja acceden a contestar a una batería de preguntas sobre la vida y el baloncesto. En las respuestas hay fintas para tapar secretos, también canastas de sinceridad.

-¿Recuerda su primer balón de baloncesto?

-Neven Spahija: Sí. Tendría catorce o quince años. Era muy viejo. Jugábamos con él en mi calle.

-Sergio Scariolo: Sí. Me lo regaló mi padre.

-¿Y el primer partido como entrenador profesional?

-N. S.:Fue un partido de Euroliga con el Cibona (enero de 2000) ante el Pivovarna Lasko y ganamos (68-81). Cogí al equipo iniciada la temporada.

-S. S.: De ese dato sí que no me acuerdo.

-¿Quién es el culpable de que hoy sea usted entrenador de baloncesto?

-N. S.: Vlado Djurovic, ex entrenador de Aris, Hemofarm, Estrella Roja, Zadar Un día me dijo que, si yo quería, podía ser un entrenador importante. Me ayudó mucho y me dio mucha confianza.

-S. S.: En última instancia, el mismo que me regaló el primer balón: mi padre.

-¿Desempeña el oficio por vocación o porque como jugador ni iba a pasar a la historia?

-N. S.: Bueno, no era mal jugador. Pero me hice entrenador de corazón, porque pensaba que podía resolver cosas en la cancha.

-S. S.: Ambas cosas. Este no es un trabajo que se pueda hacer sin vocación, pero también en el momento en el que uno arranca como entrenador es después de que llegas a la constatación de que no tienes futuro como jugador.

-La prensa especializada, ¿la sigue, le interesa o la ignora?

-N. S.: La sigo.

-S. S.: La sigo.

-¿Hay vida después del baloncesto para un entrenador?

-N. S.: Creo que toda la vida seré entrenador.

-S. S.: :Para mí, está la familia y poco más.

El futuro

-¿Se ve dentro de un año en el mismo puesto que ahora ocupa?

-N. S.: Eso es todo lo que quiero.

-S. S.: ¿Uff! Pregunta de diez millones de euros.

-¿Se atreve a aventurar cómo será el baloncesto dentro de medio siglo?

-N. S.: Seguro que es muy distinto. No sé si cambiará alguna regla, pero físicamente habrá cambiado mucho.

-S. S.: Más atlético y más rápido.

-El ataque gana partidos, la defensa campeonatos. ¿Una verdad como un templo o una sentencia demasiado simplista?

-N. S.: Estoy de acuerdo. La defensa gana títulos.

-S. S.: Quizás sea un poco simplista, pero tampoco es una frase equivocada. En todo caso, yo creo más en el equilibrio entre ambas cosas.

-¿A qué jugador de su equipo le daría los galones para jugarse el último lanzamiento de un choque decisivo?

-N. S.: Creo que en mi equipo hay más de uno que podría lanzar ese tiro.

-S. S.: A Carlos Cabezas.

-¿El jugador más 'entrenable' con el que se ha encontrado?

-N. S.: Robertas Javtokas.

-S. S.: Hay muchos , pero si hay que quedarse con uno sería Ario Costa.

-¿Y el más rebelde?

-N. S.: Duane Woodward. Lo dirigí en el Roseto. Era muy complicado de llevar

-S. S.: Rolando Basili. Lo tuve en la cantera del Scavoloni hace ya 25 años.

-¿Cuál es el método más atípico que ha utilizado para motivar a un jugador?

-N. S.: No he intentado nada extraño. Siempre trato de dar confianza al jugador. Tienes que vivir cada día con tus jugadores.

-S. S.: Rozar la falta de respeto. Para mí eso es muy atípico porque yo nunca falto al respeto a mis jugadores.

-¿La mayor locura que ha hecho por este deporte?

-N. S.: No se me ocurre ahora ninguna.

-S. S.: Pasar una semana en una tienda de campaña a las afueras de Florencia para asistir a un 'clinic' de Bobby Knight. Lo hice una sola vez en mi vida y no voy a volver a repetir (risas).

-¿Logra encontrar el equilibrio entre el diálogo y la mano dura?

-N. S.: Creo que hay una línea muy fina. Un entrenador debe ser duro, pero también una persona que quiere escuchar.

-S. S.: Lo intento. Al final es de lo que se trata. La mano dura de por sí es una chorrada, pero que alguien no entienda cuándo debe acabarse el diálogo tampoco sirve de mucho.

-¿En cuántos idiomas se maneja en el día a día del equipo?

-N. S.: Tres. Mi propio idioma con Igor (Rakocevic), Mirza (Teletovic) y Zoran (Planinic), mucho inglés y creo que mi castellano cada día es mejor.

-S. S.: Tres: Inglés, español e italiano.

-¿De qué hito en su carrera se siente más orgulloso?

-N. S.: Cada título es importante, pero tal vez el mejor resultado fue la final de la Copa ULEB (2002-03) que perdí con el Novo Mesto ante el Pamesa. No ganamos, pero éramos un equipo de un pueblo de 20.000 habitantes contra un rival de una gran ciudad como Valencia.

-S. S.: Quizás de mi primera temporada en el TAU. Acababa de llegar a un país y a una liga diferentes. Se trataba de un salto muy importante y complicado. Fue una temporada increíblemente buena a nivel de juego, con la primera final de Liga ACB que jugaba el club en toda su historia.

Un apoyo amigo

-¿Hay que enseñar a la NBA a jugar al baloncesto?

-N. S.: No creo.

-S. S.: En la NBA hay muy buenos entrenadores. La cuestión es que el sistema que impera allá les permita enseñar su baloncesto.

-¿La soledad del puesto del entrenador es un tópico?

-N. S.: No suelo sentirme solo. Muchos amigos me han ayudado y lo siguen haciendo a lo largo de mi carrera. A veces, cuando pierdo es más duro para ellos que para mí.

-S. S.: En absoluto. Existe. Pero mi mujer diría que la soledad de la mujer del entrenador existe más aún (risas). Cuando las cosas van bien nunca estás solo. De todos modos esa soledad que te viene por las circunstancias negativas del trabajo de entrenador ni la familia llega a suavizarla del todo o hacerla desaparecer.

-¿Si gana la Copa brindará con ?

-N. S.: Vamos a intentar ganar y luego ya veremos con qué brindamos....

-S. S.: Me tocará brindar con champán, aunque no me guste nada el alcohol. Ojalá tuviera el domingo ese problema; tener que brindar con champán.

-¿Qué resalta más de su primer rival en los cuartos de final?

-N. S.: La experiencia de Sergio Scariolo.

-S. S.: La continuidad de su ambición.

-¿La mejor lectura para las pausas entre partidos durante una Copa del Rey?

-N. S.: Mi lectura actual, 'Liderazgo', de Rudolf Giuliani, quien fuera alcalde de Nueva York.

-N. S.: El que estoy leyendo ahora, 'Lecciones en italiano'.

-¿Hubiera sido el ajedrecista Bobby Fischer un buen entrenador de baloncesto?

-N. S.: No creo. Era un hombre muy solitario.

-S. S.: Creo que hubiera sido un buen asistente de entrenador.

-¿Su mayor virtud como persona?

-N. S.: Eso debería decirlo otra persona.

-S. S.: Intentar entender las posturas de los demás.

-¿Y su mayor defecto?

-N. S.: Doy idéntica respuesta que la anterior.

-S. S.: Intentar entender demasiado las posturas de los demás.
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