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Sociedad

GENERAL
Bonos, desayunos y escasez de taxis
03.02.08 -

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Bonos, desayunos y escasez de taxis
Si Renfe se ha preocupado de conocer la opinión de sus primeros usuarios del AVE del Noroeste, habrá sacado ya varias conclusiones. La más repetida entre los usuarios habituales, aquellos que han tomado el tren veloz como medio de locomoción diario, es la necesidad de establecer bonos mensuales o válidos para un número determinado de viajes que haga más barato el desplazamiento habitual. «Antes era el mejor cliente del hotel AC Santa Ana -dice Piero Capponi, que ha sustituido sus cuatro noches semanales de alojamiento fuera de casa por un viaje diario en el AVE-. Ahora soy el mejor cliente de Renfe. No es operativo comprar billetes día a día y deberíamos poder ahorrarnos algo», reclama.

Los usuarios de la clase preferente echan de menos un desayuno, dado que pagan 15 euros más por trayecto respecto a los vagones de turista. Un tentempié que, paradójicamente, sí se sirve -y de forma abundante- en el Alvia, el tren que sigue camino hacia la Cornisa Cantábrica, hacia Bilbao, San Sebastián y Vitoria, entre otras capitales. La diferencia de clases se reduce en el AVE a un mejor asiento -de cuero, con más espacio- y el reparto de periódicos, lo que también es bien valorado.

En la estación de Valladolid, la obligación de pasar las maletas por escáneres de seguridad enerva a algunos, pero en Segovia, donde la terminal está a 7,5 kilómetros del centro, la situación es más desesperante para el usuario que llega. «Apenas hay taxis», relata Arantxa Oblanca, otra usuaria habitual. «Suelo llamar desde el tren para asegurarme que habrá alguno», dice. «Y a veces -resopla-, ni por esas vienen».
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