Informo, sin ánimo de preocupar al (no me cabe duda) elevado porcentaje de hombres que ayer optaron por el travestismo, de que un estudio dice haber hallado una relación causal entre el uso del pintalabios y el crecimiento de los pechos; bien es cierto que se presupone un uso regular, y hasta la fecha se ha estudiado sólo en mujeres inglesas.
Quienes optaron por el disfraz de pirata, se quedaron sin poder izar dos tibias y una calavera en el recién inaugurado galeón de Lakua, pues cuenta con capitán uniformado que impide el acceso de botellón de ron alguno.
Mayores oportunidades parece ofrecer la piratería en la red, desde que un tribunal decidiera que las operadoras de telefonía no tienen que identificar a quienes descargan música.
Sí se ha identificado, en cambio, a los enemigos del estudiante: el abuso de carne, embutidos y bollería en los universitarios, y, en los escolares, las mochilas de cuatro a nueve kilos, que bien podrían compensar la pérdida de horas de gimnasia.
Se demuestra que el saber ocupa lugar; en la despensa, en las mochilas y, ahora también, en los bolsillos de los alumnos de un colegio toledano que regala un euro por cada hora de lectura.
No vaya a dar el poco uso práctico de los libros ideas a los trabajadores del Ministerio de Exteriores de Costa Rica o del Palacio de Justicia de Brujas, obligados a llevar su propio papel higiénico.






