
El autor de las nuevas creaciones ha sido el famoso modisto ruso Valentín Yudashkin. «Hemos modificado no sólo el diseño, también la gama de colores y la calidad de los tejidos, que serán ahora mucho mejores y, por lo tanto, más caros», dijo Yudashkin ante las cámaras de televisión. La velada, cuyo marco fue una de las galerías más bellas del edificio del Ministerio de Defensa, comenzó como un desfile militar. Putin fue recibido por el viceministro, Vladímir Isákov, que apareció ataviado con su uniforme de general, y pasó a continuación revista a las 'tropas'.
Isákov y Yudashkin detallaron al primer mandatario ruso todos los pormenores de las prendas, incluida la ropa interior. Los calzones, camisetas y lencería tendrán ahora propiedades térmicas para sobrellevar mejor las frías temperaturas de Rusia; en la elaboración de las telas se ha echado mano de los últimos adelantos de la nanotecnología.
Los nuevos trajes, que estarán en los cuarteles el año que viene, son mucho más estéticos y cómodos de llevar. «Hemos reducido la altura de la copa en las gorras de plato y aumentado la cantidad de hilo de oro en la indumentaria de los oficiales», explicó Isákov. Las cazadoras de los pilotos serán de piel auténtica, no de imitación como ahora, y el traje de faena de los soldados no incluirá las incómodas botas de paño; serán de cuero.
«Mi idea ha sido hacer un uniforme inspirado en la tradición rusa, en los ejércitos de Suvórov -guerras contra Francia-, Zhúkov -II Guerra Mundial- y tomando lo más útil del Ejército soviético», manifestó Yudashkin. El diseñador ruso sostiene que los nuevos trajes (de gala, paseo, faena y campaña) son tan peculiares que «será imposible confundir a nuestros soldados con los de un Ejército extranjero». Putin, según el general Isákov, «terminó satisfecho y dará su visto bueno a los nuevos uniformes». Serán 70 atuendos diferentes según el rango, el arma o la agrupación. Para los rusos, el Ejército es algo sagrado.






