
Si bien Sopot y Liubliana no son plazas tan exigentes como Vitoria, el base del Zalgiris Marko Popovic espera continuar con la racha a domicilio esta noche en el Fernando Buesa Arena. «Venimos a ganar. Podemos quitarle el puesto al TAU en la tabla, pero debemos concentrarnos en nuestro juego. Es cierto que jugamos mucho mejor en casa, pero hemos ganado los dos últimos partidos fuera. Son dos triunfos que nos dan confianza para jugar en Vitoria», aseguró ayer el base croata poco después de aterrizar en Foronda.
El jugador balcánico, uno de los verdugos de la escuadra vitoriana en el partido de la primera vuelta, admite las dificultades de medirse a un rival de máximo potencial en una cancha donde «sólo ha ganado el CSKA en la Euroliga en tres años». Para tratar de dar la sorpresa en el coliseo azulgrana, el croata se aferra al decálogo de la buena defensa. «Tenemos que evitar las canastas fáciles y frenar el contraataque del TAU. Si llegamos a los cinco últimos minutos metidos en el partido, podemos ganar».
Por su parte, Marcus Brown rememora sus incontables batallas con el TAU como jugador del CSKA y del Unicaja sin olvidar «lo increíblemente ruidosa» que es la afición de Vitoria. Fiel a su carácter retador, el escolta estadounidense prevé una vigilancia estrecha por parte de la defensa baskonista. «Sé que ellos intentarán frenarme, pero ahí está lo divertido del baloncesto; un jugador contra otro, un equipo contra otro», ilustra.
Afición viajera
En contra de su habitual costumbre, el Zalgiris dejó a un lado los vuelos comerciales para darse el lujo de trasladarse hasta la capital alavesa en vuelo 'charter'. El club lituano aprovechó la medida excepcional para sumar a la lista de pasajeros a cerca de un centenar de seguidores que hoy se hará fuerte en el Fernando Buesa Arena. Para coronar la nutrida representación del Zalgiris, se espera en el palco de la cancha vitoriana al presidente del club lituano, Arvydas Sabonis.






