
Jasaitis -que ya pagó una multa en el lugar del suceso por dar positivo en la prueba de alcoholemia a la que le sometió la Ertzaintza-, McDonald, Lucho y el lesionado Mickeal están tocados moralmente. Heridos en su orgullo y en la cartera. La pena económica que les aplicará el club irá acorde al acto de indisciplina. A partir de ahí, Spahija apostó por hacer borrón y cuenta nueva. Porque el calendario no aguarda a nadie. Hoy mismo, el TAU se juega la segunda posición del Grupo A frente al Zalgiris Kaunas (20.30 horas, ETB 1). La obtendrá si vence a los lituanos y el Montepaschi Siena sucumbe en El Pireo.
«Me afecta a mí»
En todo caso, el episodio automovilístico encendió al preparador balcánico. «Me afecta a mí como entrenador, me siento un poco responsable de ello. Pero este club sabe cómo reaccionar ante esta situación. Sabe qué hacer», subrayó. «Yo, como entrenador, también sé que hacer. Y el resto de cuestiones no atañen en absoluto, ya que el club sabrá cómo reaccionar». Esa claridad de ideas se llama castigo económico.
Los afectados, salvo Pete Mickeal que anda inmerso en el proceso de recuperación de su microrrotura en el gemelo de su pierna izquierda, no se han perdido ningún entrenamiento desde que el Toyota Prius que ocupaban impactara contra un guardarraíl de la BI-631. «Salvo el lesionado Mickeal, el resto se ha entrenado. Estarán en disposición de jugar y lo harán», cerró el entrenador. Debate acabado.
Spahija reveló que, a lo largo de su carrera en los banquillos, ya se ha topado con otras situaciones similares. A su juicio, el accidente y la anunciada sanción por parte del club apenas afectarán al rendimiento del equipo, ni esta tarde, ni más adelante. «Estábamos en una buena situación antes de este incidente. Tengo experiencia, sé cómo reaccionar ante circunstancias como éstas para sacar lo mejor de mis jugadores», consideró.
O sea, que el TAU saldrá a por todas. «Siempre estamos preparados y daremos lo mejor porque queremos el segundo puesto», anunció tajante.
Lo que quedó claro tras su multitudinaria conferencia de prensa, la mas nutrida en lo que va de temporada, es que Spahija no desea segundas partes similares. «Me siento incluso un poco responsable de esta situación», terció. «Siempre me he considerado una persona muy honesta. No me gusta esconderme y no lo hago. Como entrenador prometo que nunca ocurrirá nada igual», aseveró con gesto serio.
«Quiero decírselo claro a nuestros aficionados y a los patrocinadores. Vamos a trabajar duro, a trabajar más para mostrar a todo el mundo que somos buenas personas y no delincuentes», certificó a modo de epílogo.
Resta ahora que los cuatro protagonistas den su versión de los hechos. Todo apunta a que sucederá en los próximos días, una vez pase este partido de tanto calado. Así lo rumia Spahija. «Podrían hacerlo, pero no puedo decir nada en su nombre».






