
La titular de la cartera de Turismo admitió que las cifras de entradas de viajeros tuvieron comportamientos divergentes en relación con su procedencia, con una disminución del número de visitantes españoles -que se redujo un 0,9%- y un fuerte aumento de los extranjeros -17%-, que fueron los que acabaron salvando la temporada. Álava, donde el turismo extranjero tiene menos peso, fue la única provincia que cerró el año con menos visitantes que el anterior, con una caída del 2%.
La explicación para el primero de los dos fenómenos, a su juicio, hay que buscarla en la conjunción de diferentes factores, pero Agirre apuntó dos. De un lado, la «contención del gasto familiar» en España «sobre todo después de Semana Santa y a lo largo del verano», lo que puede estar ligado con el encarecimiento de las hipotecas.
Destino «multiproducto»
De otro, Agirre citó la ruptura de la tregua de ETA, dinamitada 'de facto' el 30 de diciembre de 2006 con el atentado de Barajas y que la banda declaró 'oficial' en junio. «En ningún caso -aseguró- podría decirse que ese hecho no ha incidido», aunque tampoco la consideró «determinante» porque el resto de comunidades cantábricas también han sufrido la ralentización de sus crecimientos turísticos. Con todo, los datos que Agirre mostró ayer en Bilbao señalan que los viajeros procedentes de Madrid se redujeron un 10% y, los catalanes, un 3,3%. Sólo crecieron los movimientos internos en Euskadi y los viajeros procedentes de Castilla y León.
De cara al nuevo ejercicio, la consejera del Gabinete Ibarretxe se mostró confiada en que se puedan repetir cifras de crecimiento entre el 3% y el 3,5% que, «aunque serán inferiores respecto a los últimos años, también serán positivos». Agirre puso el acento en que la fuerza turística de Euskadi reside en que se trata de una destino «multiproducto» basado en las ciudades -que acaparan el 60% de las entradas-, pero también en la gastronomía y la naturaleza.






