
Las elecciones para el liderazgo laborista han producido una cadena de contratiempos al partido y al Gobierno, al desvelarse fuentes de financiación opacas, a través de personas interpuestas o fundaciones, en contra de las normas introducidas por el Ejecutivo para dar más transparencia.
Muchas deudas
Hain fue quien más gastó entre los seis candidatos que se presentaron para ocupar la posición de vicelíder dejada vacante John Prescott, el lugarteniente de Tony Blair. Quedó el quinto y su campaña acumuló deudas que habría amortizado con donaciones privadas posteriores.
Él mismo desveló a principio de mes que sus asistentes olvidaron declarar una aportación de unos 6.000 euros, cifra que ahora, al parecer, se eleva ya hasta los 140.000. El ex ministro, que tiene una casa en España, está casado con una mujer que habla castellano y fue elogiado en Madrid en su paso por la cartera gibraltareña, lo achaca a la incompetencia de su equipo.
La Comisión Electoral, que supervisa la financiación de las campañas, ha investigado el asunto y, tras llegar a la convicción de que las explicaciones no son convincentes, ha solicitado a Scotland Yard que abra diligencias.
Gordon Brown nombró anoche a James Purnell, una estrella laborista en ascenso, para que ocupe el cargo de Hain.






