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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

RECURSO DE MANOS LIMPIAS
El Supremo condena a Atutxa por negarse a disolver el grupo parlamentario de Batasuna
El tribunal, por ocho votos a cuatro, inhabilita para ejercer cargos públicos al ex presidente de la Cámara durante 18 meses, y a Knörr y Bilbao durante un año

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El Supremo condena a Atutxa por negarse a disolver el grupo parlamentario de Batasuna
PRESENTE. Atutxa asistió al juicio acompañado de Kontxi Bilbao y la actual presidenta del Parlamento vasco. / EFE
Un comportamiento no ajustado a Derecho. El Tribunal Supremo condenó ayer al ex presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y a sus dos compañeros en la Mesa de la Cámara durante la anterior legislatura, Gorka Knorr y Kontxi Bilbao -ésta aún en el puesto- por negarse a disolver el grupo Sozialista Abertzaleak en 2003. La Sala de lo Penal, reunida en pleno, cree que los tres cometieron un delito de desobediencia grave al no haber acatado varios mandatos emitidos por el propio alto tribunal entre la primavera y el otoño de aquel año, en los que instaban a apartar esas siglas de la actividad parlamentaria por entender que sus miembros eran una prolongación de Batasuna, formación ilegalizada por aquellas mismas fechas.

Los magistrados, tras un debate de casi seis horas, dieron la razón a la asociación Manos Limpias, que exigía la condena, y anularon la anterior sentencia del Tribunal Superior vasco, que no había apreciado comportamiento delictivo en la actuación de los tres dirigentes políticos. La resolución adoptada ayer establece en el caso de Atutxa una inhabilitación para ejercer cargo público durante un año y seis meses, además del pago de una multa que rondará los 18.000 euros, a razón de cien euros al día durante seis meses. El castigo para Knörr y Bilbao -la principal afectada por ser la única que sigue en la política activa y es funcionaria de carrera- es ligeramente inferior. Ambos sufrirán inhabilitación por un año y una multa que ascenderá a 12.000 euros, a razón de cien euros durante cuatro meses. La acusación había solicitado para todos ellos más del doble en tiempo de condena y dinero.

La resolución se adoptó por mayoría de los doce magistrados de la Sala de lo Penal que ayer abordaron el conocido como 'caso Atutxa'. Quedaron exentos de la deliberación Enrique Bacigalupo, que solicitó hace semanas abstenerse en esta cuestión por tener «pleitos pendientes» con Manos Limpias, y José Manuel Maza, que había sido recusado. La decisión de condenar al ex dirigente del Parlamento vasco contó con ocho votos a favor, entre ellos el del presidente Juan Saavedra, y con la discrepancia de otros cuatro magistrados. Carlos Granados, Joaquín Giménez, Luciano Varela y Andrés Martínez Arrieta mantuvieron un criterio contrario al del resto de la Sala al entender que los acusados no habían mostrado voluntad de cometer un delito. Todos ellos expondrán sus votos discrepantes en los próximos días.

Con la postura adoptada ayer el Supremo restringe y prácticamente tira por tierra la que se ha venido en llamar en las últimas semanas 'doctrina Botín'. Según ese criterio, acordado por los mismos magistrados de este alto tribunal, no se podía seguir adelante con una causa penal si sólo pedía condena una acusación popular. La sentencia del 'caso Atutxa' introduce matices. Así lo determinaron los jueces durante las dos primeras horas de debate, antes de hacer un receso para comer, en las que abordaron la cuestión de si este caso y el del presidente del Banco Santander eran similares.

La Sala concluyó que no se podía aplicar el mismo criterio en ambos supuestos. La diferencia, explicaron fuentes conocedoras del debate, estriba en que en el proceso contra Emilio Botín tanto la Fiscalía como la Abogacía del Estado -ejercedora de la acusación particular en representación de la Hacienda Pública, la afectada por el presunto delito- reclamaban la absolución, mientras que la acusación sólo la mantenía un colectivo de consumidores no afectado de forma directa por el comportamiento bancario.

Nada de archivo

En el 'caso Atutxa', sin embargo, nadie ejercía la acusación particular y en el tablero, al margen de las defensas, sólo jugaban la Fiscalía y la acusación popular, esta vez a cargo del sindicato de funcionarios Manos Limpias. Los magistrados del Supremo entienden que en este supuesto concreto sí se debe seguir adelante con el procedimiento penal. Archivar la causa supondría, en su opinión, anular por completo una figura como es la acusación popular.

Tomada la decisión de no aplicar al ex presidente del Parlamento vasco el mismo criterio que a Emilio Botín, los doce magistrados dedicaron las otras cuatro horas de deliberaciones a analizar diferentes aspectos de la sentencia, que redactará en próximos días el ponente Manuel Marchena, y a concretar las penas.

Su resolución supone un fuerte varapalo tanto para el fiscal Fernando Prieto como para la defensa de Atutxa, Kñörr y Bilbao, que durante la vista pública celebrada por la mañana habían exigido al tribunal mantener la absolución que, por dos veces, había dictado el Superior vasco. El consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, expresó el sentir de todos ellos desde Chile, donde se encuentra en viaje oficial, al asegurar que el fallo supone «un gran deterioro desde el punto de vista democrático de las instituciones básicas de nuestro país». EA -partido al que pertenece Azkarraga- también reaccionó de forma crítica y subrayó «la necesidad de que la justicia no interfiera en la vida política e institucional». Artur Mas, líder de CiU, y ERC se sumaron anoche a los reproches.

Manos Limpias, por su parte, acogió con satisfacción la sentencia, que les da la razón aunque reduzca las penas que esta asociación reclamaba. Su portavoz, Miguel Bernad, anunció que pedirá en las próximas horas la destitución del Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y la fiscal superior de Euskadi, María Ángeles Montes, por haber defendido la absolución de Atutxa, Kñörr y Bilbao. «El tribunal les quita la razón y les contradice en la postura que han mantenido en los últimos años. Han demostrado que no sirven para el cargo», apostilló Bernad.
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