
La negativa evolución del patrimonio de Ortega está relacionada fundamentalmente con el 'crash' bursátil, pero también con las señales negativas que su compañía textil, Inditex, ha enviado al mercado financiero en los últimos tiempos. El estancamiento de sus ventas en el tercer trimestre de 2007 ha hecho pensar que el conglomerado de empresas que cuelga del gigante gallego ha tocado techo; por lo menos, de momento.
En la debacle de la jornada de ayer, las acciones de Inditex perdieron el 6,42% de su cotización -nada excepcional si se tiene en cuenta el comportamiento general del mercado- para situar en 32,63 euros el valor de cada título. Sin embargo, como las desgracias nunca vienen solas, los analistas del banco de negocios JP Morgan hacían pública la revisión de sus recomendaciones sobre esta compañía para situar su precio objetivo incluso por debajo: en 32 euros. Pintan malos tiempos para el corte y la confección como consecuencia, estiman, de un estrechamiento en el consumo.
Enorme exposición
Entre los momentos gloriosos de la cotización de Inditex a principios del pasado noviembre y la jornada de ayer, las acciones de la multinacional han perdido nada menos que el 38,72.
La enorme exposición que tiene la fortuna de Armando Ortega a los vaivenes bursátiles le ha permitido convertirse -curiosa paradoja- en la persona que más rápido ha consolidado un gran patrimonio en España, pero también en la que ha sufrido un mayor desgaste en estos momentos.
Desde el día en que Inditex salió al mercado bursátil y se conoció que mantendría en su poder el 60% de los títulos de la compañía, su patrimonio sube y baja en una especie de escaparate público y ello le ha llevado a encabezar la lista de 'Forbes'. Al menos, eso es así en lo que se refiere a la parte más sustancial del mismo, la que está respaldada por las acciones de Inditex, ya que del resto -estimado en unos 3.000 millones de euros y colocado en numerosas sociedades instrumentales- poco o nada se sabe. Tan sólo que participa en el BBVA, Santander o Telefónica, y que ha tenido algunas incursiones desastrosas en el sector del ladrillo, como su entrada en el accionariado de la inmobiliaria Astroc apenas unas semanas antes de que se hundiera en el parqué.






