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El cerebro y el goleador
Víctor tenía planeado buscar un gol en los primeros segundos de juego y encontró en Llorente el ejecutor perfecto para que el Valladolid sorprendiera al Espanyol
22.01.08 -

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El cerebro y el goleador
CREADORES. Llorente, a la izquierda, y Víctor fabricaron el gol más rápido de la Liga. / NORTE DE CASTILLA
Un plan diabólico rondaba la mente de Víctor Manuel Fernández desde meses atrás: poner en práctica un ataque relámpago que desconcertase al rival en los primeros segundos de juego. La 'blitzkrieg' blanquivioleta no podía tener errores. Un saque rápido, un bombardeo a la espalda de los defensas rivales y un artillero en medio de las líneas enemigas. Víctor mascullaba la idea y la comentó con su compañero Alexis durante los pasados días. Pero el mariscal necesitaba un soldado. Ante el Espanyol, Víctor saltó al campo, movió la cabeza de un lado a otro y decidió que era el día. Llamó a Joseba Llorente y le preguntó si le apetecía correr. «Sí, sí, pónmela, que voy para allá», respondió el delantero centro. El resto es una historia que dura poco más de siete segundos. El tiempo que tardó la pelota en circular por las botas de Víctor, salir con precisión hacia Llorente y acabar en la portería del Espanyol. El tanto más rápido en la historia de la Liga.

«A ver», desgrana Víctor, «llevaba tiempo pensando en la jugada. Lo intenté durante en la etapa de Segunda con el 'Chino' Losada, pero no salió. No sé por qué, yo seguía teniendo fe. Los defensas salen despistados o fríos. Sabía que con Joseba, un jugador rápido y de gran zancada, podía salir bien».

Llorente tocó la pelota, Víctor se giró hacia la derecha, miró hacia su portería, amagó, se dio la vuelta y colocó con un medido derechazo el balón sobre su compañero... «Para llegar a la espalda del defensa tengo que correr mirando únicamente al central. Ir a por él y buscar su espalda», explica Llorente. «Cuando levanté la vista y vi el balón tan cerca, pensé: ésta es la buena. El pase fue perfecto. El portero dudó en la salida. Nadie se lo esperaba. Es una jugada perfecta, imposible de repetir».

«De la única manera que puede salir es así», añade Víctor. «Que el defensa no espere que voy a pegarla. De otra manera, me taparía. Los defensas vieron que me di la vuelta y que Joseba salía corriendo. No sabrían por qué lo hacía. Es complicado que todo salga: el pase, el control de Llorente, la ejecución. Estoy muy contento y, encima, hemos entrado en la historia por la rapidez del gol».

El precedente fallido

Existe un precedente en la mente de los dos jugadores, un partido de la primera vuelta donde Víctor ya intentó la diablura. Los dos delanteros se refirieron ayer al primer choque del campeonato en el campo del Espanyol. No pudo ser entonces porque Víctor no estaba ni siquiera en la convocatoria. Pero en algún partido, sin que trascendiera, Víctor sacó y Llorente se puso a correr como si se hubiese dejado una cazuela en el fuego. «En aquel partido llegué a la posición de los centrales rivales, miré hacia atrás y vi que el balón estaba lejos, en nuestra línea de defensa, circulando. Mi suegro me preguntó luego: '¿Qué te pasaba? ¿Te volviste loco? ¿Por qué corrías así?'. Tuve que explicarle que se trataba de una jugada que no salió», recordó ayer Llorente entre risas.

La eficacia realizadora del ariete de Hondarribia animó a Víctor. «Tuve en cuenta su racha goleadora», reconoció el 'gran delantero', al que todavía se le califica como 'pequeño'. «Si hubiera sido al revés, no habría salido», afirma Víctor.
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