Como se puede ver, si Lekeitio tiene un excelente puerto y una importante iglesia, es gracias a que sus pescadores se dedicaban a atrapar ballenas y a vender sus productos a buen precio. Lo malo fue que los cetáceos, que no son tontos, en vista de que por aquel litoral tiraban a dar, decidieron cambiar de ruta. ¿Se dieron así por vencidos los lekeitianos? Veamos lo que dice la guía: «Pero como todo animal perseguido acaba por desaparecer, tuvieron que emprender mas tarde arriesgados viajes para encontrar ejemplares del colosal cetáceo».
Como puede leerse, los pescadores de Lekeitio no estaban dispuestos a perderse el negocio y si los cetáceos no venían hasta ellos, ellos se encargaron de ir hasta los cetáceos, aunque fuese a remo. Y de esta dedicación laboral de los pescadores lekeitianos, queda hoy una prueba en la leyenda y en el dibujo del escudo de su villa.
En él vemos una barca ballenera, movida a remo, persiguiendo a una ballena con su ballenato. Y en el texto del escudo, como fe notarial, se ofrece esta leyenda: «Reges debellativ. Horrenda cetter subjecit. Terra marique potens».
La traducción de esta orgullosa leyenda es: «Lekeitio. A los reyes debeló. A los horrendos cetáceos juzgó. Por tierra y mar potente».
Después de esta lectura, nadie podrá negar que el redactor de esta guía turística era un enamorado de esta villa marinera vizcaína y de sus vecinos pescadores, dedicados en cuerpo y alma a la caza de ballenas.






