El estudio forma parte de un gran proyecto europeo que intenta obtener información detallada sobre el cáncer y la nutrición y se basa en el seguimiento durante once años de cerca de 20.000 personas con edades comprendidas entre los 45 y 79 años de Norfolk, en el este de Inglaterra. Todas ellas estaban asignadas a médicos de cabecera de la región y fueron seleccionadas para la investigación tras rellenar un cuestionario sobre su historial médico y sus hábitos cotidianos.
Los autores dicen que «hay una aplastante evidencia sobre el efecto de las conductas en la salud, pero no se ha documentado bien el impacto combinado» de esos factores de la conducta. Los investigadores querían cuantificar el alcance de ese efecto.
Tras eliminar previamente a las personas que padecían enfermedades cardiovasculares o cáncer, clasificaron a la población estudiada en diferentes grupos mediante la asignación de un punto por cada conducta.
No fumar valía un punto. Otro punto era beber moderadamente; es decir, entre 1 y 14 unidades (vasos de vino) por semana. Otro punto era hacer ejercicio físico. No obtenía ese punto quien ejercía un trabajo sedentario y no dedicaba una hora de tiempo recreativo al día. Y el cuarto punto se adjudicaba para aquellos que tuviesen menos de 900 miligramos por decilitro de plasma de vitamina C. Eso señalaría una ingestión menor a cinco 'porciones' diarias de frutas y vegetales.
Los investigadores siguieron durante una década a la población y, el año pasado, cerraron la fase preliminar y analizaron la relación entre los puntos adjudicados inicialmente y los casos y causas de fallecimiento.
Su conclusión es que entre una persona con cuatro puntos iniciales y una persona que no tenía ningún punto hay una diferencia en la expectativa de vida de 14 años. Las tablas que compilan los resultados pueden consultarse en la página de Internet de la Biblioteca Pública de Ciencia(PLOS), una organización sin ánimo de lucro que permite el acceso libre a sus documentos.
La mayor correlación detectada entre estos factores de conducta y la causa de la mortalidad es con las enfermedades cardiovasculares y, aunque los autores matizan en sus conclusiones que el estudio está sometido a varios márgenes de error, su creencia es que la corrección de esos errores llevaría a aumentar el valor del impacto de esos factores sobre la mortalidad.






