
Había nacido en el pueblo navarro de Campanas en 1928 y vivió en Eibar desde 1956. Con quince años visitó por primera vez el Prado y descubre «al Goya pueblerino, al aldeano que veía al diablo», una presencia que no le abandonará en la realización de toda su obra.
De sus comienzos más convencionales y paisajísticos pasó en los años setenta a un pintura más surrealista, influenciada por Salvador Dalí. La lectura en esa época de 'El orden oculto del arte', de Anton Ehrenweig, le lleva a la experimentación en el lienzo con raspados, texturas y veladuras.
Junto con Daniel Txopitea e Iñaki Larrañaga fundó el grupo Goruntz. En 1991 pronunció una conferencia en Mondragón y allí conoció al poeta Leopoldo María Panero, desde entonces uno de sus grandes amigos. Fue uno de los dibujantes de la revista de poesía 'Zurgai'.






