
Este año las expectativas se disparan. «La temporada empezó bien, con frío», explica Víctor Ibáñez, presidente de Unimoda (Unión Textil de Álava). «Pero en noviembre el Gobierno habló de la subida del IPC, de que había que apretarse el cinturón, y a partir de ahí la gente cogió miedo».
Félix Fernández de Retana, presidente de la agrupación de minoristas Gasteiz On, comparte el análisis de Ibáñez aunque no oculta un pálpito más bien pesimista. «Mucho comercio se limita a subsistir y cada vez hay más lonjas cerradas», se lamenta. Y ahora llega «la crisis, la subida de las hipotecas... si se enfría el consumo nadie sale beneficiado».
Con este panorama, a los negocios se les acumula el género. «Todos los comercios tienen bastante stock e intentarán aprovechar la época de rebajas», anuncia el gerente del centro comercial El Boulevard, Pere Peiró.
Hasta las ortopedias
Todos coinciden en que el sector de la moda seguirá siendo el emblema en época de rebajas. Sin embargo, desde Unimoda han constatado un cambio de tendencia en los últimos tiempos. «Antes sólo había saldos en calzado y textil, pero ahora casi todos los gremios se han subido al carro», asegura Ibáñez.
Así, tiendas de muebles, de hogar y «hasta ortopedias» reducirán sus precios para subirse a la ola consumista. Según Unimoda, casi el 95% de los más de tres mil comercios de la provincia colgarán en sus escaparates los carteles que tientan con gangas al personal.
El fenómeno es curioso si se tiene en cuenta que las rebajas de invierno tienen como justificación histórica rematar el stock de una temporada para hacer sitio a las nuevas prendas y así seguir los cambiantes dictados de las modas.
Por otra parte, los comerciantes reiteran su periódica crítica a la falta de control en lo que a bajadas de precios se refiere: aunque las rebajas están reguladas por ley y restringidas a un tiempo determinado, muchos establecimientos hacen 'descuentos especiales', 'promociones de Reyes' y demás invenciones durante casi todo el año que provocan tanto regocijo en el consumidor como tensiones entre los empresarios. «Llevamos tres años pidiendo al Gobierno vasco una ley de ofertas y promociones para regular el asunto, pero nadie se da por aludido», protesta Ibáñez.







