Las palabras del obispo han unido a los colectivos de las siete islas en un comunicado en el que añaden que Álvarez «se confunde cuando opina que no es políticamente correcto hablar de la homosexualidad como una enfermedad. No es cuestión de corrección al hablar sino de manejo de la información y adecuación a los tiempos. De la misma forma que en la actualidad nadie en su sano juicio defendería teorías del pasado como la supremacía de la raza blanca, del hombre sobre la mujer o la inconveniencia de los matrimonios interraciales». Añaden que éstos son «argumentos defendidos en otros tiempos por sectores de la Iglesia y sobre los que ha sabido modificar su discurso».
En su comunicado, recuerdan también que «en 1993, la Organización Mundial de la Salud excluyó la homosexualidad del listado de enfermedades psicológicas. Pero la jerarquía católica sigue entendiéndolo como desorden emocional o inmadurez de la personalidad, y así lo manifiesta abiertamente», critican.
Los firmantes pasan luego a mencionar la próxima manifestación en Madrid a favor de las familias tradicionales, tras la cual, sostienen, «sólo hay un caduco intento de volver a lanzar falacias y calumnias sobre la realidad homosexual, sobre la vida de millones de lesbianas y gays españoles».






