
LA FICHA
LAS FRASES
-Ser rico es el sueño de cualquiera, pero, ¿qué es ser rico?
-Bueno, para mí, el concepto es ser rico en tiempo y dinero. Aquella persona que ha llegado a una cantidad de dinero X, que yo llamo el gran capital y en cada persona es diferente, y a partir de la cual no tendríamos necesidad de trabajar, el dinero lo haría para nosotros. El objetivo es lograr esa independencia financiera o, si se trabajara, hacerlo un par de horas al día para tener más tiempo para otras cosas, incluso para ganar más dinero si uno quiere.
-Parece una utopía, ganar dinero casi sin trabajar.
-Exactamente, ése es el objetivo.
-Y si todos lo consiguieran...
-No pueden. Hay una regla, el 10-90. El 10% de la gente llega a jugar en el Alavés, a ser un gran abogado... Todo el mundo cree que quiere algo, pero cuando le dices lo que hay que hacer para lograrlo, no lo quiere. Una cosa es que la gente crea que quiere algo, pero realmente no lo desea.
-¿Por qué?
-Es como si dices que quieres correr la maratón, de un día para otro no puedes, tienes que entrenar meses. Esto es igual, la gente en este camino dice que quiere hacerlo, pero en el periodo preparatorio se viene abajo. Mi filosofía rompe conceptos que tenemos arraigados mentalmente.
-¿Cuáles son esas ataduras?
-Lo habitual: salimos del colegio, y la universidad, vamos a ganar un poco de dinero y en cuanto podemos nos compramos una vivienda, craso error, el primero que te hace meterte en la tumba. Luego estás toda la vida intentado ganar dinero para acomodarte a los gastos que tienes. Hay que hacer lo contrario: salimos de la universidad y cuando empezamos a ganar dinero, debemos seguir ganándolo. Cuando nuestra capacidad de endeudamiento nos lo permita, compraremos una vivienda, pero nadie lo hace así.
-¿A qué se debe?
-A que la gente se endeuda mucho más allá de su capacidad y en vez de ganar dinero y que éste trabaje para ti, y puedas vivir mejor, lo que haces es ir a ganar dinero, hacer horas extra para pagar una deuda que tienes. Otra cosa: hay que saber cómo funciona el mundo del dinero; ni los medios ni los bancos lo enseñan. Cuando vamos al banco a llevar nuestro dinero, nada más entrar por la puerta, ya estamos perdiendo.
-¿Las cajas y bancos nos engañan?
-Claro que sí, pero el problema no es de ellos. Se dice que si te engañan una vez, la culpa es del que lo hace, pero si te engañan dos, es tuya. Hay que saber cómo funciona para saber qué hacer. La información está ahí, hay que ir a por ella, pero no se quiere ir.
Independecia financiera
-¿Y cuál es la clave del éxito?
-Saber dónde estás y adónde tienes que llegar. El camino no es en línea recta, siempre en zigzag, el tiempo y los impuestos son importantes para llegar al objetivo. Trabajar por cuenta ajena y tener una vivienda en propiedad son de los caminos más seguros para no conseguirlo. Y es lo que hace la mayoría de la gente. No es ni bueno ni malo, pero si quieres conseguir la independencia financiera no hay que hacerlo. Todas las inversiones financieras se rigen por un triángulo: liquidez, rentabilidad y riesgo. Si queremos rentabilidad, hay que correr riesgo y perder liquidez.
-Tengo unos ahorrillos, recomiéndeme qué hacer con ellos.
-Lo primero, jamás hacer esa pregunta. O aprendes tú, o gástate el dinero. Si le das tu dinero a alguien, a un banco o así... ya entras perdiendo. El banco siempre gana, ganes tú o pierdas. Y los fondos de inversiones son terroríficos.
-Entonces, mis ahorros, ¿en qué podría invertirlos?
-Yo hago futuros, son la clave. Hay que aprender a operar con ellos, es el producto financiero más eficiente, lo puede hacer cualquiera desde su casa, con poco dinero. Su aprendizaje me costó un año y nueve meses, y luego diez años el conseguirlo. A partir de ahí no tienes que hacer nada más.
-¿Y en qué consiste exactamente?
-En resumen, se trata de comprar a 50 para vender a 60 o vender a 60 algo que no se tiene para comprarlo cuando esté a 40.
-Pero el futuro puede ser inestable.
-Todo es inestable, tienes que correr riesgos, si no lo haces no lo consigues, te guste o no. Los que no corren son perdedores, no hay vuelta de hoja.






