
«La tela estaba podrida. La pintura era una especie de puzzle, se separaba del lienzo lasca por lasca. Ha estado a punto de perderse», resaltan. Cuando su labor esté terminada, será la hora de que los estudiosos investiguen una obra del siglo XVII de estilo flamenco con un imponente caballo muy parecido a varios de los que pintó Van Dick, que no se corresponde con la tosquedad de las figuras humanas.
La recuperación de esta obra es posible gracias al convenio que cada año renuevan la Diputación y el Obispado para recuperar obras de arte del patrimonio religioso alavés, casi el único existente hasta bien entrado el siglo XIX. Tanto el delegado de la Diócesis para el Patrimonio, el sacerdote Zoilo Calleja, como el nuevo director del Departamento foral de Euskera, Cultura y Deportes, Agustín Otsoa Eribeko, no tienen dudas sobre las bondades del acuerdo. «La utilidad del convenio es indiscutible. Por ello, se hace un esfuerzo económico, aunque nunca se llega a donde se quiere porque el patrimonio es muy extenso», resalta el director del departamento cuya titular es Lorena López de Lacalle (EA).
Calleja se muestra satisfecho. «Se está restaurando más que nunca. Lo que ocurre es que de continuo surgen necesidades, porque de continuo aparecen cosas». La inversión anual en restauración obras de arte ronda los 300.000 euros, de los que el Obispado aporta 60.000. Con este dinero, además del San Martín de Bachicago están recuperando todo su esplendor otras dieciséis obras, entre las que destacan el retablo de Aspuru, de los siglos XV-XVI, o una «extraordinaria» imagen de San Nicolás de Bari, de Menagaray con la que se esmera Carolina García Maudes. «Es del siglo XVIII. Vino de Madrid y sigue los cánones neoclásicos», detalla.
'Cristo' de Ribera
Una Andra Mari de Tuesta, del siglo XIV, también se pone al día. Antes de volver a su pueblo después de haber figurado en la exposición sobre el Canciller Ayala, la restauradora Yolanda Saiz la limpia y consolida algunas «lagunas» en la madera. En una tarea similar se concentra Beatriz Beasain con una tablas «góticas» de San Román de Campezo.
Al margen de la comisión mixta, se recuperan otras cuatro obras, entre las que destaca el 'Cristo' de Ribera, propiedad de la Diputación y una de las 'joyas' del museo de Arte Sacro. La tarea no es fácil. Se trata de una «restauración muy complicada», comenta Cristina Aransay. «Está muy sucio, hay que aligerar el barniz pero el problema es que tiene más de quinietos injertos de tela de una restauración que se hixo en el XIX».






