
Sin embargo y para decepción de quien se acerca a su trabajo con indisimulada expectación, las expectativas van disipándose minuto a minuto en este intento de mezclar ficción y realidad en clave metafórica, para hablar de la creatividad, la imaginación y la inspiración. Dice al autor que se trata de una historia acerca de un hombre que escribe una historia de un hombre que escribe una historia. Este aparente inverosímil galimatías tendría su punto de atracción si se hubiese contado de forma coherente y convincente. Sin embargo, hay confusión y excesiva simpleza en esa relación del autor con su errante musa, construyendo un romance poco emotivo y olvidable.
Todo descansa en dos únicos actores, en una presentación modesta en la que destaca, más que la pretensión fantástica, la parte de ruptura con humor, a cargo del fontanero escritor, un personaje ciertamente logrado.






