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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

TAU Cerámica

TAU CERÁMICA
El colectivo siempre gana
El TAU amarra su segundo triunfo en la Euroliga trasmaravillar en el tercer periodo
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El colectivo siempre gana
TRABAJADOR. Splitter fue de menos a más y destacó en el rebote ofensivo. / FOTOS: EUROLIGA
Chocaron en el Olivia Arena dos conceptos opuestos de enhebrar baloncesto. El del local, supeditado por completo a la genialidad de su conglomerado de egos. En la otra esquina, un aspirante en constante evolución que prefiere conjugar los verbos en plural. ¿Desenlace del pulso? El segundo, el TAU Cerámica, se apoderó de la cita sin demasiadas complicaciones. Esta vez, su sesteo en los albores del partido -en un calco de las relajaciones frente a Virtus y Estudiantes- evitó un marcador de escándalo, aunque el signo del partido nunca peligro. Porque lo colectivo casi siempre triunfa en este deporte.

Así escribió el Baskonia su segunda victoria en esta Euroliga, la primera a domicilio. De hecho, la seriedad desplegada durante tres cuartas partes del choque le llevó a infligir un durísimo correctivo a su adinerado adversario, quien ha subrayado los cuartos de final como reto ilusionante. Visto lo visto, si supera el primer corte podrá dar saltos de alegría.

Gran tercer cuarto

Y es que el viajero azulgrana, que mañana mismo pondrá rumbo a las islas afortunadas en este no parar que le acompañará hasta primavera, estuvo de lo más sólido cuando todavía había duelo. Recio cuando hizo falta, plural como debe ser, hasta se permitó el lujo de ofrecer varios destellos de magia.

Esa ración de certeras transiciones, mates contundentes y triples a tiempo -concentrada en un tercer periodo de ensueño- se agradece muchísimo a estas alturas, cuando los aspirantes bastante tienen con ensamblar sus piezas y sacar adelante el mayor número de faenas. Y en esta ocasión, a excepción de esa caída de tensión en el epílogo, hubo un poco de todo ello.

No en vano, los más de 5.000 aficionados presentes en este pabellón pegado a los astilleros de Gdansk, cuna del sindicato Solidaridad, acabaron tan hastiados con los suyos que aplaudieron a rabiar los mejores lances azulgranas. De paso, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, exigieron la dimisión de su hierático entrenador, Eugeniusz Kijewski, quien vivió buena parte del compromiso anclado a su silla.

La relajación alavesa en el tramo final, calcada a las vividas en las recientes victorias sobre Virtus y Estudiantes, atemperó algo los encendidos ánimos del respetable al tiempo que incendió el rostro del exigente Neven Spahija. El croata vivió esos minutos finales con cara de evidente disgusto. Sus rapapolvos a sus pupilos fueron de aúpa.

Aunque, repasado lo conseguido por éstos, su enfado resulta justificado. El TAU desperdició buena parte de su renta de 27 tantos (42-69, minuto 30) para quedarse con unos raquíticos nueve a dos minutos de la conclusión. Ahí, tras encajar un peligrosos 22-4, reconectó su ordenador al percibir al Prokom tan cerca. Esa reacción, personificada en los triples de Prigioni y Rakocevic, dejó en un mero susto la avalancha amarilla.

La tercera de Spiegel

Salvo ese cortocircuito, el Baskonia rayó a gran altura. Apenas le afectó la demora en el inicio del pulso. Fallaron los intercomunicadores del trío arbitral y el electrónico. Regaló varias bolas de entrada y pronto se puso a construir ante el cuadro polaco, un simulacro de equipo.

Aguantó algo el tipo el Prokom durante los primeros quince minutos gracias al bloqueo y continuación con Van Den Spiegel y algunos destellos de sus buenas individualidades. No obstante, el buen trabajo atrás de los baskonistas -alternaron la defensa individual con una zona y una presión a todo el campo- abrió pronto hueco. Ayudó también la pronta tercera falta del gigantón belga.

Quedaba lo mejor. El TAU concentró tras el intermedio todo lo bueno que se le espera. Apabulló al circunspecto Prokom, mudo durante cinco minutos, con un parcial de 0-14. Aplausos al corredor vitoriano, gresca con Kijewski y el Baskonia gustándose como nunca. Hasta que decidió frenarse y dulcificar la derrota al rival.
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