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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Política

POlémica
Mohamed VI condena el «lamentable» viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla
Tacha de «contraproducente» la visita, que los Monarcas españoles cerraron ayer con un nuevo baño de multitudes
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Mohamed VI condena el «lamentable» viaje de los Reyes a Ceuta y Melilla
OFICIAL. El Rey Don Juan Carlos pasa revista a una compañía de Regulares destinados en Melilla. / EFE
El rey Mohamed VI de Marruecos manifestó ayer mediante un comunicado oficial su «condena» y «denuncia» de la «lamentable» visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. El monarca alauí calificó el viaje de «paso contraproducente» que «ataca los sentimientos patrióticos sólidamente arraigados entre todos los componentes y sensibilidades del pueblo marroquí».

En un comunicado distribuido por la agencia MAP una hora antes del discurso del rey con motivo del 32º aniversario de la Marcha Verde -fiesta nacional en recuerdo de la ocupación del Sáhara Occidental-, Mohamed VI calificó la visita de «acto nostálgico de una era sombría y decididamente superada». Si bien en su intervención televisada evitó aludir al asunto, en el comunicado previo no ahorró calificativos y exigió a las autoridades españolas que «asuman su responsabilidad» respecto a las «consecuencias» del desplazamiento, que, dijo, «podría poner en peligro el futuro y la evolución de las relaciones entre los dos países».

Mohamed VI consideró que la gira de los Reyes constituye una «flagrante falta de respeto por parte del Gobierno español de la letra y el espíritu del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación» de 1991. «Rechazamos con tanta firmeza como determinación que nuestras constantes nacionales sagradas sean utilizadas como medio en el negocio interno español», afirmó el monarca. En tono más conciliador, Mohamed VI apeló a establecer un diálogo «honesto, franco y abierto sobre el futuro» para resolver este «conflicto territorial» y apoyó un compromiso «fuerte y sincero» para que ambos países consoliden su relación «dentro del respeto mutuo».

Mientras tanto, el Rey Juan Carlos y la Reina Sofía cerraron ayer en Melilla su visita. La gira terminó con una demostración de españolidad de los melillenses, que no quisieron ser menos que los ceutíes a la hora de expresar su lealtad a los monarcas. Fue el primer viaje del Rey a la ciudad autónoma en sus 32 años de reinado. Don Juan Carlos había transmitido en privado a los sucesivos mandatarios de ambas ciudades su interés por realizar el desplazamiento, pero ningún gobierno de UCD, PSOE y PP se había atrevido a organizarlo por temor a una crisis diplomática.

Terminada la gira, el Ejecutivo expresó su satisfacción por el resultado de las visitas y recalcó su carácter «interior». El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que el lunes mantuvo una reunión informal en el marco de la cumbre Euromediterránea de Lisboa con su homólogo marroquí, Taeib Fassi-Fihri, dijo que «hay que ser respetuosos con las posiciones divergentes respecto a Ceuta y Melilla» y rechazó hacer predicciones sobre posibles presiones futuras del país vecino. A pesar del enfado alauí, fuentes diplomáticas apreciaron signos «positivos» como el escaso seguimiento que tuvieron las manifestaciones o las peticiones de parte de la prensa marroquí de normalizar la relación. Por ello, confiaron en que «no pasará factura», aunque «entendemos la sensibilidad» de Rabat sobre este asunto y que «el rey de Marruecos se haya pronunciado sobre el mismo».

En su mensaje a los melillenses, retransmitido por una pantalla gigante instalada en el Palacio de la Asamblea, Don Juan Carlos aludió al «compromiso» que tenía con la ciudad y al «profundo deseo» que sentía de visitarla. «No podía dejar más tiempo sin venir para expresaros nuestro apoyo y afecto, al igual que lo hemos querido hacer en tantas otras ciudades y lugares de España», explicó, en un discurso casi calcado del que pronunció el día anterior en Ceuta.

Banderas rojigualdas

Al grito de «¿Esto es España!» y «¿Vivan los Reyes!», veinte mil melillenses tomaron las calles con banderas españolas. Los colores rojo y gualda tiñeron además las fachadas y las calles. A su llegada a la Plaza de España, las unidades del Ejército presentes en la ciudad, Legión y Regulares, rindieron honores al monarca e hicieron retumbar 21 cañonazos. Recibió al Rey el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, quien le entregó el bastón de mando de la ciudad y la llave de oro.

Mientras tanto, en la frontera, el senador marroquí Yahya Yahya, miembro de la Comisión de Amistad Hispano-marroquí y viejo conocido de las autoridades melillenses por sus posturas contrarias a la españolidad de Ceuta y Melilla, encabezó las protestas que protagonizaron varios centenares de marroquíes. Yahya intentó sin conseguirlo forzar su detención por la Guardia Civil después de azuzar a los concentrados para que marcharan sobre la aduana española. En lugar de arrestarle, los miembros del instituto armado le hicieron entrega de una requisitoria de un juzgado melillense, que le reclama por maltratar a su esposa.
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