Las acusaciones se basan principalmente en escuchas telefónicas y ambientales, y los delitos imputados, además de terrorismo internacional, son falsificación de pasaportes, favorecimiento de la inmigración clandestina y apoyo a integristas en busca y captura. En los registros de viviendas no se han encontrado ni armas ni explosivos, sólo vídeos de propaganda y manuales vinculados a Al-Qaida sobre fabricación de artefactos y técnicas de guerrilla. También, señaló la Policía, aparatos electrónicos para accionar dispositivos a distancia y sustancias tóxicas, aunque la importancia de estos objetos está por ver.
Dados los pobres resultados, pese a su aparatosidad, de muchas operaciones contra integristas islámicos realizadas en Italia la prudencia es obligada. La mayoría se han quedado en nada. Tres de los acusados son considerados los cabezas del grupo, de inspiración salafista: Dridi Sabri, Mehidi Ben Nasr e Imed Ben Zarkaoui.






