
OLYMPIAKOS 0 - REAL MADRID 0
Salió con valentía el equipo de Schuster en un ambiente hostil. Mostró el aspecto de un conjunto en crecimiento, cada vez más convencido de lo que hace. Se apoderó enseguida del balón, tocó bien, se asoció y desactivó a un Olympiacos que no arriesgó más de la cuenta porque en sus cábalas entraba el empate como un resultado más aceptable. Siguen los griegos sin perder en casa este curso y están en condiciones de mantenerse segundos.
El campeón español nunca sufrió en defensa, donde el reaparecido Heinze estuvo notable y formó un buen tándem con Cannavaro, se organizó bien en torno a Gago y llegó mucho, muchísimo. Le faltó esa pegada que tanto le caracteriza y, junto a las manos o pies milagrosos de Casillas, le saca un día sí y otro también de un sinfín de problemas.






