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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

Cultura

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Tradición

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Ni la tradición filantrópica anglosajona es fruto de la casualidad, ni tampoco su desarrollo surge por el simple exceso de dinero. Más aún, el nombre de la empresa Sainsbury en una ala de la National Gallery de Londres, la donación al Guggenheim de ingentes obras impresionistas de la colección Tannhauser o la construcción en Houston de la colección De Menil con 15.000 obras de arte no son sino la prueba de que el mecenazgo y la filantropía se entienden en Inglaterra y en América como una obligación o una función social llena de reconocimiento ciudadano. Otra cosa es, por supuesto, que el fomento y la promoción de ese mecenazgo necesiten de una base fiscal eficiente, puesto que en el modelo cultural anglosajón no existe la cultura subvencionada con cargo al presupuesto público. Algo distinto es el caso de Europa, donde el beneficio fiscal al mecenazgo debe entenderse por el simple hecho de que la iniciativa privada puede complementar a la pública en la financiación cultural.

Evidentemente, para que ello se desarrolle de forma eficiente se necesita complicidad y comprensión por parte de las administraciones públicas. Una complicidad y una comprensión olvidadas en el caso del País Vasco, ya que la consejería de Cultura sigue sin cumplir su línea de actuación 1 del eje estratégico número 3 del Plan Vasco de Cultura, donde se prometía la revisión de la Ley de Fundaciones para los años 2005 y 2006.
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